RELATOS DE SERES QUERIDOS

Aplausos y lágrimas en el "último adiós" al doctor Neme

Familiares y amigos allegados al cirujano despidieron sus restos desde la clínica Medisur hasta el Cementerio. Recordado por todos como "el médico que sabía escuchar a sus pacientes", había sobrevivido a un voraz incendio en su casa. Mientras se recuperaba, se contagió coronavirus y falleció.

Por La Opinión Austral


Osvaldo Neme, reconocido profesional de nuestra ciudad, falleció el jueves en la Clínica Medisur. El médico cirujano se encontraba internado desde el 14 de julio, tras haber sido rescatado de un voraz incendio en su casa.

En Medisur, institución de la que fue miembro fundador, contrajo coronavirus y su estado de salud empeoró. Iba a ser trasladado al hospital, pero el operativo se frenó por su grave cuadro.

Sus familiares, amigos y allegados le dieron el “último adiós” en una caravana que “desbordó” deemociones y lágrimas.

Entre los presentes y quienes manifestaron sus condolencias,

estuvieron sus amigos Héctor “Tito” Irazoqui, de Laboratorio

IMAG; los doctores Juan Carlos Taboada, Ariel Cuadrado, Ignacio Roldán, Pedro García, los hermanos Javier y Diego Lerena -director del hospital y juez, respectivamente-, Sergio Gómez, Aldo Mordacci, Raúl Guillén, Juan José Contrera y la Dra. Mansilla. Además, personal de Medisur, entre camilleros y enfermeros, y vecinos empresarios como Eduardo García, de Heladerías Tito, se sumaron a los tantos vecinos que manifestaron su profundo dolor.

Así, una gran fila de autos y entre bocinas, se movilizaron desde la Clínica Medisur hasta el Cementerio de la capital. Uno de los momentos más emocionantes se vivió fuera de Medisur, alrededor de las 15, cuando estallaron los aplausos. Muchos, “escondidos” detrás del barbijo que no logró tapar el llanto, iniciaron el recorrido hacia la

necrópolis.

 

 

 

 

Con un “nudo en la garganta”, un importante grupo de vecinos se

reunió en el Cementerio para, finalmente, despedir al querido profesional. En un fundido abrazo, sus hijos Anuar, Mafalda y Zaira, desbordados de lágrimas y pesar, rodearon el cajón.

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

Es que el médico era muy querido por quienes supieron llegar a él de alguna u otra manera. Sucede que Río Gallegos no deja de ser una ciudad donde “todos se conocen” y donde, profesionales como Neme, marcan un punto en la historia de su gente y su comunidad.

 FOTO: JOSÉ SILVA
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Reconocido como un “apasionado” por “los fierros”, las descripciones agregan que era un médico que “supo entender como nadie” a sus pacientes.

 FOTO: JOSÉ SILVA
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“Se fue un amigo”

 

Eva Saulés, íntima amiga de Osvaldo, lo recordó con alegría y contó cómo era el doctor. Se enteró del fallecimiento a través de la radio, mientras estaba trasplantando plantas en su invernadero.

 FOTO: JOSÉ SILVA
FOTO: JOSÉ SILVA

A Osvaldo lo conoció por su marido. Ambos jugaban al truco. “Según ellos eran dos grandes campeones, yo diría que eran dos grandes mentirosos”, bromeó Eva en diálogo con La Opinión Austral.

 FOTO: JOSÉ SILVA
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Su relato se entremezcla entre las anécdotas, nostalgia y profundo dolor por quien, recordó, “era de esos médicos que quedan pocos”.

Para Eva, Neme fue “el médico de Río Gallegos”. Contó que Osvaldo trataba a todos como a una persona, no como a un paciente más.

“Te preguntaba realmente qué sentías, a qué le tenías miedo, qué pensabas”, describió. El médico, recordó, nos atendía 10 minutos “y listo”.

“Fue y es muy fuerte su partida. Siempre fue mi doctor. Cuando me pasaba algo era decir ‘voy al Dr. Neme y listo’. Él sabía escuchar a sus pacientes. Se fue un amigo”, relató.

 Osvaldo Neme, en el restaurante del Hotel Patagonia. FOTO GENTILEZA: GABITO LEGRAND/ HOTEL PATAGONIA
Osvaldo Neme, en el restaurante del Hotel Patagonia. FOTO GENTILEZA: GABITO LEGRAND/ HOTEL PATAGONIA

Eva conoció a la mujer de Osvaldo y a sus hijos. “Desde chiquitos. Imaginate. Son muchas cosas, miles de anécdotas”, agregó en un tono nostálgico. Sin embargo, reconoció que lo que le queda “grabado” en la cabeza, es que Neme fue un médico que supo escuchar a sus pacientes con ternura.

 

 

“Yo no lo puedo creer. Todavía no tengo fuerzas. Es el camino que

todos vamos a emprender, pero yo sé que está. Le hablé, le dije ‘no te voy a llorar, no podemos llorarte’, porque de alguna manera, nos hubiera retado”, contó Eva.

 

 

 

Para ella, Neme les enseñó “a vivir la vida”. Recordó, en una de las intervenciones que atravesó, que Osvaldo le dijo “aprovechá el día, estás muy bien porque no tenés nada, ¿viste?”.

 

El médico cirujano transmitía alegría. “Él estaba contento y

yo también, cuando la operación salió bien. Se nos fue Neme”, volvió a recordar.

 

 

 

Eva resaltó que la energía no muere y es eterna; “entonces es el cuerpo lo que se deteriora, la energía está, lo siento cuando perdí a mis seres queridos, yo digo que Osvaldo también está con nosotros”.

 

 

 

Osvaldo, conocido por su empatía para con sus pacientes, creía que la persona no tenía porqué sufrir ni tenía porqué sentir

dolor.

 

 

Neme supo interpretar el juramento hipocrático donde la persona no tenía que sufrir y no tenía que dolerle. Él decía “no me hable de dolor, acá se lo vamos a calmar”.

 

 

Sin dudas, la vocación es “lo más importante” y Neme supo, con la calidad de su profesionalismo y su cariño por la medicina, leer a cada persona que llegó a él.

 

 

 

 

“Un tipo increíble”

Yodet Nallar es ahijado de Osvaldo Neme. Su papá Eduardo y él

fueron mejores amigos. Para él, el médico fue “un genio, un desinteresado y apasionado por los autos de carrera”, según describió.

 

 

Su padre y su “tío” Neme viajaron muchas veces juntos. “Osvaldo tenía un concepto de familia superlativo, era un tipo consejero, un tipo increíble”, lo recordó.

 

 

Yodet contó a LOA que conservará los mejores recuerdos de niño, de adolescente y de toda la vida. “Me acompañó siempre, en todo momento estuvo a mi lado. Es una persona increíble, merecía otro desenlace”, describió angustiado.

 

 

 

Para su ahijado, Osvaldo era un hombre “extraordinario” y “extremadamente generoso” que hoy deja una gran huella en

quienes conocieron, como persona y profesional, al recordado doctor Neme.

 

 

 

Dedicó su vida a la medicina. Salvó incontables vidas. El destino quiso que el triste desenlace fuese en su clínica, “la querida Medisur”. Dejó su sello en su familia, amigos y empleados.Inolvidable.

 

¡Hasta siempre, doctor Neme!

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