VENERACIÓN

De Salta a Santa Cruz, un fervor que atraviesa el país: devotos de Río Gallegos celebraron al Señor y a la virgen del Milagro

Los residentes salteños en Río Gallegos acompañaron este miércoles la procesión del Señor y la virgen del Milagro. Ni el frío ni el viento desalentaron a los devotos, que a más de 300 años del "milagro" renovaron el pacto de fidelidad.

Por La Opinión Austral


Hace más de 35 años, la comunidad salteña en Río Gallegos lleva adelante la solemnidad del Señor y la virgen del Milagro, santos patronos de Salta.

Las actividades comienzan nueve días antes del 15 de septiembre con la Novena. Este año, ante la mejora de la situación epidemiológica, tanto el primer día como el último se oró en la parroquia San José Obrero. En tanto que del segundo al octavo, los rezos se realizaron por medio de las redes sociales.

En la tarde de este miércoles y a pesar de las bajas temperaturas y las ráfagas de viento, medio centenar de salteños y salteñas se concentró en la parroquia del barrio San José Obrero para realizar a pie la procesión hacia el Santuario Santo Cayetano.

Milagro en Salta

La Opinión Austral estuvo en el lugar y dialogó con Félix Tolaba, devoto del Señor y la virgen del Milagro, quien recordó que las procesiones comenzaron: "En 1692, con los grandes terremotos que ocurrieron en Salta. Para calmarlos se hizo la procesión con el Cristo que habían enviado desde España, lo habían mandado para la época de la fundación de Salta y la imagen había quedado olvidada. La enviaron en 1592 y recién en 1692 la sacaron por los grandes terremotos que hubo".

La imagen, que 100 años después se convertiría en el patrón de Salta, fue hallada en las aguas del océano Pacífico, en las cercanías del puerto del Callao, en Perú. "Una virgen del Rosario para el convento de predicadores de la ciudad de Córdoba", decía un cajón, mientras en el otro se leía "un Cristo crucificado para la iglesia matriz de la ciudad de Salta".

 Salteños acompañaron la procesión hasta el Santuario San Cayetano.<br
Salteños acompañaron la procesión hasta el Santuario San Cayetano.

El Cristo crucificado fue cargado a lomo de mula y transportada aproximadamente 2.800 kilómetros por el viejo Camino del Inca. Ya en Salta, lo ubicaron en la sacristía de la iglesia matriz, donde fue olvidado por largo tiempo.

100 años después, el 13 de septiembre de 1692, un temblor sacudió e hizo estragos en la ciudad de Esteco, mientras en la ciudad capital hubo daños, pero no tan graves. La iglesia matriz de Salta había sufrido daños, pero la imagen de la Inmaculada, que luego sería llamada "virgen del Milagro", permanecía intacta a pesar de su gran tamaño y la altura desde la cual había caído.

 Las imágenes del Señor y la virgen del Milagro arribando al Santuario San Cayetano de Río Gallegos. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL
Las imágenes del Señor y la virgen del Milagro arribando al Santuario San Cayetano de Río Gallegos. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

La imagen fue llevada al exterior de la iglesia y si bien los temblores continuaron, su intensidad se había reducido. Fue ahí cuando decidieron buscar al Cristo y sacarlo en procesión. El 15 de septiembre al amanecer, la tierra dejó de temblar. Así se comenzó a hablar del "milagro".

Comunidad salteña

Tolaba es salteño de nacimiento, pero se considera "prácticamente riogalleguense". Llegó a Santa Cruz en 1978, vivió en Río Turbio y Los Antiguos, entre otras localidades, hasta que al año siguiente se arraigó en Río Gallegos. "En esa época no había muchos salteños, tal es así que era el único Tolaba que había por acá, después empezaron a llegar. Ahora somos muchísimos, llegaron muchos comprovincianos, de Salta y de otras provincias también".

El año pasado, ante las restricciones de la pandemia, la comunidad salteña tuvo que adecuar la modalidad de las festividades. Aun así, recuerda Tolaba, "tratamos de cumplir con todas las devociones que tenemos".

"El año que viene, Dios mediante, seguramente será mejor", anheló.

En la tarde de este miércoles el frío no amedrentó a los fieles, que una vez que completaron la procesión hasta el Santuario San Cayetano, renovaron el pacto de fidelidad y entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino. Las imágenes del Señor y la virgen del Milagro, acompañadas de la virgen Gaucha, advocación de Rosario de Lerma, y de la virgen de las Lágrimas, descendieron y fueron llevadas en andas por los devotos.

Con los pañuelos blancos en alto, los devotos les dieron la bienvenida a las imágenes de sus patrones que ingresaron al santuario y dieron lugar a la celebración de la misa de una festividad que lleva más de 300 años.

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