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La pandemia del hambre: el Hogar de Cristo de Río Gallegos entrega 450 viandas de comida en un día

Los efectos de la crisis del coronavirus son cada vez más fuertes. Tiempo atrás eran sólo 40 las personas las personas que llegaban hasta el comedor de Río Gallegos a pedir comida. "Mucha gente te dice 'es la primera vez que tengo que pedir. No tengo trabajo.'". Abrieron hace 5 años y hoy reciben apoyo del ministerio de Desarrollo y de Cáritas.

Por La Opinión Austral


Cerca de la una de la tarde, tres veces a la semana, una larga fila de personas se forma sobre la avenida Kirchner entre las calles Munster y Onelli. Son vecinos de la ciudad de Río Gallegos que hacen cola para pedir una vianda de comida en Hogar de Cristo hoy comandando por varios colaboradores que buscan paliar los efectos de la crisis en la sociedad.

Desde hace 5 años, Fabián "Capocha" Esteban y Héctor Silva, hoy a cargo del comedor del lugar, se dedican a contener a jóvenes en situación de vulnerabilidad que buscan insertarse en un mundo que cada día presenta menos oportunidades, realidad que se prolifera por los efectos de la pandemia.

 

En medio de la ardua tarea que implica alimentar a las cerca de 50 personas que llegaron este viernes hasta el lugar en busca de un plato de comida, los colaboradores que empezaron repartiendo 40 viandas y hoy entregan cerca de 450, toman un pequeño descanso y ofrecen una breve entrevista al móvil de LU12 AM680. "Cada día se suma más gente. Es increíble. Mucha gente te dice 'es la primera vez que tengo que pedir comida. No tengo trabajo.' Es bastante triste", revela Fabián.

 

A modo de reflexión y análisis, Héctor Silva repasa la historia y el crecimiento de Hogar de Cristo, un espacio que fue creciendo en simultáneo con la desigualdad. "Nace como una respuesta territorial y comunitaria destinada a pibes jóvenes en situación de vulnerabilidad con consumos problemáticos (...) Hace 5 años que estamos de vuelta en Río Gallegos. Nos fuimos a estudiar y volvimos y empezamos".

 

"Tejemos redes con instituciones y organizaciones para que todas las personas puedan acceder a un sistema de salud y a la escuela", explica. "La pandemia fue una tormenta que nos atrapó a todos en la misma barca".

 

Entre la colaboración que ofrecen los vecinos de la ciudad, algunos financiamientos de Cáritas y el aporte del ministerio de Desarrollo provincial que entrega bolsones de mercadería, Héctor y Fabián hacen frente al hambre, una pandemia para la que aún existe vacuna. "Arrancamos con 40 o 50 y hoy tenemos 450. Esto va creciendo y el coronavirus hizo la manifestación de una realidad que estaba un poco oculta"

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