Sociedad

G. I. A. ? Grupo Institucional de Alcoholismo

Por La Opinión Austral

El brillo de un padre

Lic. Natalia Pelizzetti, Lic. Cintya González (*) 

Un padre con su brillo es capaz de distinguirse, de hacerse notar, de destacarse en su función como único para un hijo. Y lo logra, más que por la vía del amor, por la vía del respeto.

Hoy día, podemos leer que las funciones del padre y la madre presentan cambios a gran velocidad. Las nuevas configuraciones familiares constituidas alrededor del niño son pruebas de que el ejercicio de la paternidad no depende del macho progenitor ni de la mujer que engendra al niño en su vientre, sino que es consecuencia de un deseo decidido responsable de ser madre o padre de un niño, algo que va más allá de la biología.

El psicoanálisis aloja desde sus orígenes los interrogantes sobre la paternidad: ¿Qué es el padre, qué quiere mi madre?, encauzando el abanico de respuestas singulares que encuentran los niños o adultos en un espacio analítico, espacio en el que se constata que cada sujeto tiene una definición propia y única de lo que es un padre o una madre. 

Actualmente, tanto la ciencia médica con la procreación asistida como el ámbito jurídico ofrecen soluciones a las dificultades que, en el acceso a la paternidad, encuentran las parejas del mismo sexo, los hombres o mujeres solas que quieren tener un niño, como así también las parejas de heterosexuales que presentan inconvenientes con su fertilidad.

Ser padre y/o madre, hoy en día, introduce el desafío de tener que armar nuevas modalidades de alianzas con el hijo. 

De la familia a la parentalidad

Eric Laurent, reconocido psicoanalista (1 manifiesta que en la actualidad no sólo se habla de la familia, sino de "parentalidad", nuevo término del siglo XX que tiene numerosos campos de aplicación en las leyes, en lo social y en los discursos en general.

Padre, o los padres o ser padres, define un estatuto legal, un estatuto simbólico que no pasa de moda. Hablar de parentalidad pone el acento sobre la interacción del niño con sus padres en su variedad, teniendo en cuenta las nuevas configuraciones familiares.

Podemos observar que como consecuencia de la época, nuestra civilización viene desdibujando la diferencia entre las funciones de la madre y el padre, por lo tanto que los hombres hoy colaboren en la crianza del niño cambiando pañales, alimentando e higienizando a sus hijos, los ubica más del lado de lo materno en el ejercicio de su paternidad y en paridad con su pareja sexual.

A distancia de la figura patriarcal y autoritaria que ostentaba el padre en la familia tradicional y de la madraza cual gallina ocupada de cuidar a sus pollos, esos modelos rígidos que se sostuvieron hasta los comienzos del siglo pasado fueron mutando al uso de semblantes más flexibles acerca del padre y la madre compañeros de sus hijos, unidos por lazos transversales, haciendo red.

Un niño en tratamiento psicoanalítico testimonia que él empezó a contar con su padre a partir de la nueva pareja de su madre; con ese padre adoptivo el niño conversa, juega, se enoja y rivaliza. En cambio, no media palabra con su padre de origen, ni tiene nada para decir sobre él.

La puesta en marcha de las funciones paterna y materna traspasa los límites biológicos, se enlaza estrechamente a la vida y a la encarnación de un deseo particular. No hay un modo de ser padres, no hay un modelo de padre que sirva para todos, el deseo es, en todo caso, el que siempre sirve de guía. 

Un padre en su función es quien tiene ese brillo particular que sirve de guía en tanto ese sujeto se hace cargo de su deseo y puede llevarlo a cabo. Con su brillo es capaz de distinguirse, de hacerse notar, de destacarse en su función como único para un hijo y lo logra, más que por la vía del amor, por la vía del respeto.

Como lo mostró Jacques-Alain Miller: "Se trata de poner el acento sobre el padre en tanto existencia particular", rechazando la idea del padre estándar, patrón o modelo, como aparece en las publicidades.

Entonces para el psicoanálisis no existen recetas que determinen cómo ser un buen padre, sólo existen fallados modelos de padres. La función para cada uno es una invención, invención orientada por el deseo, entonces ¿por qué no respetar y cuidar a quien guía?, ¿por qué ignorar ese brillo, esa luz que puede guiar el camino de alguien? En definitiva, es en ese lugar de brillo donde podemos encontrar a un padre y ese brillo merece todo el respeto. En definitiva, un padre no existe, se hace existir. 

Bibliografía:

-Eric Laurent (1). "Los niños de hoy y la parentalidad contemporánea". Conferencia en la Facultad de Psicología UBA, Buenos Aires, 18 de mayo de 2018.

-Nuevos paradigmas de la paternidad por Graciela María Giraldi. Aperiodico Psiconalitico, año 13, Núm. 28.

-Laurent, Eric. Conferencia: "El niño como real del delirio familiar". Psicoanálisis con niños 3 ? Tramar lo singular. Irene Kuperwajs (compiladora) Grama Ed.

(*) Equipo de coordinación G.I.A

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