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La Cuenca Carbonífera se despertó este miércoles con una noticia que golpeó especialmente a una comunidad acostumbrada a reconocerse en las calles, en las escuelas y en los vínculos cotidianos. En 28 de Noviembre, el fallecimiento de un adolescente de apenas 13 años provocó conmoción y dejó a toda la localidad atravesada por el dolor.

El joven, alumno de séptimo grado de la Escuela Primaria N° 67, murió durante la madrugada luego de atravesar una grave emergencia que demandó la intervención de familiares, personal sanitario y efectivos policiales. La situación derivó en un intento de traslado hacia centros de mayor complejidad, pero finalmente el adolescente falleció antes de poder llegar a Río Gallegos.

El subcomisario Marcelo Painel, jefe a cargo de la División Comisaría de 28 de Noviembre, habló con LU12 AM680 y reconstruyó parte de lo ocurrido, aunque remarcó en todo momento la necesidad de preservar a la familia y mantener prudencia frente a una situación de extrema sensibilidad.

Todo comenzó cerca de la medianoche, cuando la dependencia policial recibió un llamado que alertaba sobre una emergencia en el barrio San Juan Bosco. Cuando los efectivos llegaron al lugar, la familia ya había iniciado el traslado del adolescente hacia el hospital local ante la demora de una ambulancia.

Según relató Painel, los vecinos les informaron que “la madre ya había procedido al traslado de la criatura hacia el hospital por sus propios medios en virtud que no llegaba personal sanitario”. Ante esa situación, los policías se dirigieron inmediatamente al centro de salud, donde los profesionales médicos se encontraban realizando maniobras de reanimación.

La gravedad del cuadro obligó a evaluar rápidamente alternativas para procurar una atención de mayor complejidad. Primero se dispuso un traslado hacia Río Turbio, localidad ubicada a unos 15 kilómetros de 28 de Noviembre. Sin embargo, la evolución del adolescente hizo necesario proyectar un traslado posterior hacia Río Gallegos.

“Se nos informa de que iba a ser trasladado asimismo a Río Gallegos, ya pasada las 2:30 de la madrugada, donde al iniciar el traslado, la criatura entra en un paro respiratorio, así que vuelve a la localidad y cerca de las 5:30 se certifica el deceso de este joven”, relató el jefe policial.

Una investigación bajo estricta reserva

Tras confirmarse el fallecimiento, tomó intervención la Justicia santacruceña y comenzaron las diligencias correspondientes para establecer las circunstancias del hecho. Painel explicó que se decidió manejar la información con especial cautela debido a la situación familiar y a la necesidad de preservar la intimidad de los allegados. “No es muy prioritario igual darle ese tipo de información más sobre la vulnerabilidad de la situación y bueno, el respeto a la familia igual”, señaló a la Decana de la Patagonia.

En el marco de la investigación intervienen el Gabinete Criminalístico y personal de Desarrollo Social de la Municipalidad. Además, el cuerpo del adolescente fue trasladado a Río Gallegos por la unidad de traslados del Tribunal Superior, donde se realizaría la correspondiente autopsia.

El jefe policial confirmó también que el adolescente había atravesado una situación de extrema vulnerabilidad vinculada con su propia integridad. Frente a la sensibilidad del caso, tanto la Policía como los organismos intervinientes mantienen reserva sobre aquellos aspectos que puedan afectar a la familia o interferir con la investigación judicial.

Painel lo describió desde su propia experiencia al frente de la dependencia policial. “La mayoría del personal que acudió nos conocemos porque es una comunidad chica”, explicó y agregó: “En la comunidad acá impacta demasiado, ya sea imagínese una persona adulta, imagínese una criatura”.

Un llamado a escuchar a los jóvenes

Más allá de la investigación judicial, el subcomisario Painel aprovechó el diálogo con LU12 AM680 para plantear una reflexión que excede el ámbito policial.

Desde su lugar de padre, habló sobre la necesidad de prestar mayor atención a las señales que pueden atravesar los adolescentes y de generar espacios donde puedan expresar aquello que les sucede. “Siendo padre,, uno por ahí desconocemos por ahí no hay espacio de escucha”, señaló y reflexionó: “No hay consuelo. Es un llamado de atención para todos, porque incluyo, somos padres, me incluyo”.

En ese sentido, la prevención no puede quedar limitada a una intervención cuando la crisis ya se instaló. La construcción de espacios de confianza, la escucha cotidiana y la posibilidad de pedir ayuda son herramientas fundamentales para detectar situaciones de sufrimiento y actuar a tiempo.

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