Your browser doesn’t support HTML5 audio
La santacruceña Abril Ortega atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera. Luego de coronarse campeona sudamericana en Brasil y de competir en el Nacional Absoluto, la joven patinadora confirmó oficialmente su clasificación al Mundial de Patinaje Artístico 2025, que se desarrollará desde el 17 de octubre en Beijing, China.
El camino hacia el Mundial se definió en San Juan, donde se disputó el Nacional Absoluto, último clasificatorio del calendario. “Tuve el torneo nacional absoluto, que fue el último torneo del año y el último clasificatorio para el Mundial. Ahora estoy entrenando en Catamarca a full para el Mundial que se viene”, contó en diálogo con La Opinión Austral.
Consciente de la magnitud del desafío, Abril no oculta su entusiasmo: “Para mí este Mundial es una alegría, un orgullo, una felicidad enorme porque es inimaginable. Además de llegar al Mundial, este año se hace en China, una ciudad súpergrande y súperlejos. Estoy feliz por todo el trabajo que venimos haciendo y que se vea reflejado en la pista”.
La confirmación de su presencia en Beijing representa un sueño cumplido, pero también un nuevo desafío fuera de la pista: el económico. Ortega se encuentra en plena búsqueda de sponsors y apoyos institucionales que le permitan afrontar los costos del viaje y la estadía. Como ocurre con muchos deportistas de elite en la Argentina, el respaldo económico resulta clave para concretar la representación internacional.
En paralelo, la patinadora santacruceña continúa con una preparación exigente en Catamarca, donde lleva adelante un plan intensivo de entrenamientos diarios para ajustar cada detalle técnico y coreográfico. Su objetivo es llegar en el mejor nivel posible a la cita mundialista, que reunirá a las mejores exponentes del patinaje artístico a nivel global.
El camino de Abril Ortega es también un ejemplo del crecimiento del patinaje en la Patagonia y del esfuerzo que implica competir desde una región alejada de los grandes centros deportivos del país. Su clasificación al Mundial no solo es un logro personal, sino un orgullo colectivo para Santa Cruz, que volverá a estar representada en una competencia internacional de primer nivel.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

