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La política de consolidación fiscal impulsada por la administración del presidente Javier Milei desde su llegada al Ejecutivo nacional derivó en un profundo reordenamiento de las cuentas públicas argentinas. De acuerdo con el último informe de la Fundación Libertad, elaborado a partir de la ejecución presupuestaria, los resultados fiscales y la distribución del gasto público entre 2023 y 2025 en la Nación y las 24 subjurisdicciones, la intensificación de los recortes a partir de 2024 consolidó una política de superávit primario con carácter permanente.
El estudio, de acuerdo a lo informado por Noticias Argentinas, detalla que la reducción del gasto primario a nivel nacional alcanzó los 4,5 puntos del Producto Bruto Interno (PIB), al pasar del 17,8% en 2023 al 13,3% en 2025. En contraposición, el ajuste en el conjunto de los Estados provinciales fue de menor magnitud, con una merma de 1,3 puntos del PIB, descendiendo del 16,7% al 15,4%.
Sin embargo, al examinar el comportamiento de los recursos, el esquema se invierte: los ingresos del Estado nacional disminuyeron 0,3 puntos del PIB (del 14,5% al 14,2%), mientras que los recursos provinciales retrocedieron 1,3 puntos del PIB (del 16,8% al 15,5%).
Variaciones en términos reales
Al descontar el impacto de la inflación, el reporte de la entidad privada muestra que el Gobierno nacional contrajo su gasto primario un 27,8% real, erigiéndose como la administración con el mayor recorte del período. Por su parte, la contracción del gasto en el consolidado provincial promedió un 10,6% real.
En el renglón de los ingresos, el Estado nacional experimentó una retracción del 5,5% real, al tiempo que los distritos subnacionales padecieron una pérdida de recursos sustancialmente superior, alcanzando una caída real del 11,2%.
Al analizar este comportamiento, la Fundación Libertad precisó: “En 2023, Nación registraba un déficit primario equivalente al 3% del PIB, mientras que las provincias se encontraban, en conjunto, prácticamente equilibradas. A partir de allí, el Gobierno nacional implementó un ajuste deliberado que permitió transformar ese déficit en un superávit primario superior a un punto del PIB tanto en 2024 como en 2025. Las provincias, por su parte, preservaron una situación cercana al equilibrio, pero debieron reducir sus gastos frente a la caída de los ingresos. Parte de esa contracción respondió al recorte de las transferencias discrecionales realizado por Nación y parte a la disminución de los recursos provenientes de impuestos nacionales coparticipables y de la recaudación propia”.
Gasto provincial
El relevamiento abordó asimismo la incidencia del gasto primario de cada jurisdicción en relación con su Producto Bruto Geográfico (PBG), indicador que mide el volumen de bienes y servicios producidos en el territorio local.
En este apartado, la provincia de Formosa registró el indicador más alto del país, con un gasto equivalente al 50% de su PBG, lo que implica que el sector público abarca cerca de la mitad de su economía. En el resto de los distritos, la relación oscila entre el 35% y el 9%, techo y piso entre los que se ubican las provincias patagónicas y el resto de los territorios, finalizando en el porcentaje más bajo correspondiente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
No obstante, al medir el impacto del gasto provincial sobre el PBI nacional, la Ciudad de Buenos Aires encabeza la nómina con una participación del 4,2% debido al peso relativo de su estructura económica, en tanto que Formosa se sitúa en el extremo opuesto con el 0,32%.
Neuquén
Dentro del panorama regional y nacional, la provincia de Neuquén, gobernada por Rolando Figueroa, se diferenció del resto de las 23 jurisdicciones al ser la única provincia que incrementó sus ingresos en términos reales entre 2023 y 2025.
La suba de los recursos neuquinos alcanzó los $1.134.140 millones (a valores constantes de 2025), lo que representó un incremento del 2,22% de su PBG. Paralelamente, la provincia expandió sus erogaciones: sus ingresos subieron un 18,1% y sus gastos aumentaron un 18,7% real. El documento remarca que la marcada expansión de la actividad no convencional en la cuenca hidrocarburífera de Vaca Muerta impulsó este comportamiento en las finanzas públicas patagónicas.
En la vereda opuesta se ubicó La Rioja, que atravesó uno de los procesos de reajuste más severos de las administraciones subnacionales, con un recorte del 22% en su gasto primario motivado por un desplome del 24% en sus ingresos reales. “Su elevada dependencia de las transferencias nacionales y su limitada capacidad de generación de recursos propios restringieron considerablemente el margen de respuesta fiscal”, argumentaron los analistas de la entidad.
De cara al escenario futuro, el análisis advierte sobre la complejidad de sostener el esquema actual en las administraciones públicas: “En efecto, la sostenibilidad de la nueva configuración fiscal requerirá ampliar la mirada desde el resultado del sector público nacional hacia el conjunto de las administraciones públicas. El margen de consolidación no puede determinarse únicamente mediante cifras agregadas ni suponerse uniforme entre provincias: depende de la composición y rigidez del gasto, de las funciones asignadas a cada nivel de gobierno y de la situación productiva y fiscal de cada jurisdicción”.
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