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La Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham) celebró este jueves una nueva edición de su conferencia anual en el Hotel Alvear Icon de Puerto Madero, con la participación de referentes del sector público y privado, funcionarios, legisladores y el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas.

Bajo el lema “La energía es clave federal”, el AmCham Summit 2026 puso el foco en los principales desafíos y oportunidades de la agenda económica y productiva del país, con especial atención en la atracción de inversiones, Vaca Muerta, el desarrollo del gas natural licuado (GNL), la minería y los recursos naturales.

En ese marco, el CEO de AmCham, Alejandro Díaz, dialogó con las periodistas Laura Morales y Camila Ferrer Pose de La Opinión Austral y destacó el momento que atraviesa la Argentina en materia energética y minera, además del potencial de la relación bilateral con Estados Unidos para impulsar nuevas inversiones.

Al realizar un balance de la quinta edición del encuentro, Díaz remarcó el creciente interés que despierta la Argentina entre inversores y referentes internacionales. “Estamos aprovechando un momento del desarrollo energético en la Argentina”, señaló, y sostuvo que la convocatoria y la participación de los distintos sectores reflejan el lugar que ocupan los recursos naturales en las perspectivas económicas del país.

Claramente, la Argentina, la energía junto con la minería, son los grandes vectores de crecimiento a futuro nuestro”, afirmó.

Para Díaz, el escenario adquiere una relevancia particular por el potencial argentino en sectores estratégicos, especialmente en un contexto internacional en el que los minerales críticos y los recursos energéticos tienen un peso cada vez mayor.

En esa línea, también valoró las definiciones del embajador estadounidense Peter Lamelas sobre la necesidad de profundizar las alianzas estratégicas entre ambos países. Según explicó, la relación bilateral atraviesa “un momento diferenciador”, impulsado no solo por el alineamiento geopolítico de los gobiernos, sino también por intereses económicos concretos.

“La importancia relativa de energía, la importancia relativa de minerales, minerales críticos, minerales, tierras raras, nos pone a nosotros, a partir del ARTI, que es el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos con los Estados Unidos, en una posición diferencial”, sostuvo.

El ejecutivo consideró que ese escenario puede facilitar el acceso de proyectos argentinos a herramientas de financiamiento de organismos estadounidenses como la DFC (Corporación Financiera de Desarrollo Internacional) y el EXIM Bank (Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos).

Qué espera AmCham del Super RIGI

Otro de los temas abordados por Díaz fue el proyecto de Super RIGI, destinado a promover grandes inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares. Si bien valoró la iniciativa, consideró que su impacto podría ser más acotado que el del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

“Lo veo probablemente más puntual, no va a tener la dimensión, a mi juicio, que el RIGI per se”, evaluó el CEO de AmCham. En su análisis, el nuevo esquema apunta a un segmento del mercado argentino que todavía necesita desarrollarse y cuyos proyectos deberán cumplir condiciones adicionales respecto de los contemplados en el régimen vigente.

Díaz remarcó además que el Super RIGI deberá atravesar primero el proceso legislativo correspondiente. Pero, más allá de su aprobación, planteó que la Argentina todavía necesita consolidar un período de “realidad y concreción y credibilidad” para atraer inversiones de gran escala.

En ese sentido, consideró que el desarrollo efectivo del RIGI será determinante para generar las condiciones necesarias para que el nuevo régimen pueda alcanzar su potencial. “Luego a tener, sí, el Super RIGI activo, como ya lo estamos viendo en el RIGI”, concluyó.

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