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“Lo único que me salió decirle fue ‘te quiero mucho'”, relató sobre el encuentro con el Papa Francisco, el “hombre milagro”, Claudio Perusini, desde Roma y en comunicación con Radio LU12 AM680. Este domingo, el papa Francisco declaró oficialmente santa a María Antonia de San José de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, la primera mujer argentina de la historia en ser canonizada.

Pasados 22 minutos del inicio de la misa de canonización de la que participó, entre otros, el presidente Javier Milei, el Papa convirtió oficialmente en santa a Mama Antula al leer en latín la elevación a los altares de “Beatam Mariam Antoniam a Sancto Ioseph de Paz y Figueroa”.

“En honor de la Santa e individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocado muchas veces la ayuda divina y escuchando el parecer de numerosos hermanos en el Episcopado, declaramos y definimos Santa la beata María Antonia de San José de Paz y Figueroa y la inscribimos en el Catálogo de los Santos, estableciendo que en toda la Iglesia sea honrada devotamente entre los santos”, proclamó el Papa a las 9:45 horas locales. Eran las 5:45 de madrugada en Argentina.

En diálogo con Radio LU12 AM680, Perusini, acompañado de María Laura, su esposa, contó cómo fue el encuentro con el santo padre. Desde Roma donde aún tiene se encuentra y mantiene una agenda de actividades, describió el momento como “único”. Por la tarde del lunes, mantuvieron una celebración eucarística en la Iglesia de los Argentinos, donde agradecieron la santificación de Mama Antula.

Eran cerca de las 6 de la madrugada del domingo Argentina y en Roma, Claudio y María Laura, vivieron un momento imborrable. “Es muy emocionante vivirlo cara a cara, o sea, estar tan cerca de él. O sea, es cierto que a uno le hubiese gustado verlo de afuera (NdeR: en referencia a la plaza junto a la multitud), pero no reniego de esto. Me tocó poder estar con él, con mi señora, con mis hijos. La verdad, es algo lindísimo“, relató Claudio.

“Cuando introdujeron la causa por Mama Antula, para que sea santa, yo dije, ‘sí, algunos tardaron 100 años, 150, 200’. Nunca pensé que lo iba a ver, y me tocó verlo, verlo y vivirlo. Realmente fue muy emocionante”, describió el “hombre milagro”, junto a su mujer que adhirió a sus palabras y el emocionante relato.

El matrimonio contó que el día previo, es decir el sábado, fueron todos los preparativos protocolares. El ensayo incluyó las ofrendas, la caminata por la escalera y todo lo referido para que el domingo todo saliera perfecto.

El viernes previo, a las 9 de la mañana, fue la audiencia con el Papa, recordó Claudio, junto a todos los peregrinos de Argentina que habían asistido para la canonización de Mama Antula.

“Había personas de varias provincias. En esa audiencia estuvo Leo Dan y Manuel Wirtz, que también cantaron la canción que la identifica a Mama Antula, y estaba toda la iglesia presente, más los fieles”, contó María Laura.

Claudio detalló, además, que al llegar se ubicaron en la parte de atrás, pero los fueron a buscar: “Cuando nosotros llegamos, nos ubicamos allá atrás y nos sentamos, y nos fueron a buscar y me dieron un lugar a mí y a mi señora. En la primera fila que no lo esperábamos, para nada. Así que todavía más cerquita estábamos. Fue muy emocionante”.

Mientras todo transcurría, en Río Gallegos hubo vigilia en las iglesias. Todo se vivió de una manera muy especial. Laura dijo que “fue verdaderamente muy lindo, porque son momentos históricos y que no tenemos que dejarlos pasar, que verdaderamente tenemos que sacar bombos y platillos, porque no todos los días se canoniza un santo, y en este caso una santa mujer, la primera santa argentina, y esto es una bendición para nuestro país“.

Luego, reflexionó: “Lo que ocurre es que somos nosotros, los argentinos, los que nos debemos dar cuenta y buscar, conocer en definitiva, cuál fue su vida, qué es lo que hizo, su obra. Es lo que nosotros decimos los cristianos, los santos nos ayudan a ser mejores, porque leyendo la vida de ellos vos te das cuenta que tu vida también puede tener otro sentido“.

¿Qué hablaron?

En otro tramo, Claudio hizo referencia al momento exacto en que se encuentra con el papa Francisco. “Nos habían dicho que al Papa le podíamos decir en ese momento lo que quisiéramos, y claro, ¿qué le vas a decir?“, se preguntó Claudio, “y yo lo único que le dije fue ‘te quiero mucho’, que es lo que me salió“, relató sobre el momento único.

“Puede decirse que tocaron el cielo con las manos este fin de semana. Y no exagero, ¿es así?”, le preguntó Carlos Saldivia, locutor, a Claudio. “Y puede ser. Creemos que no exageras, creemos que verdaderamente es así“, respondió el matrimonio.

A Claudio ya lo tienen identificado como uno de los protagonistas de los milagros. “Accedemos a todas las notas que nos invitan, porque realmente lo hacemos desde un lugar de humildad. Y nuestro único objetivo es que sea conocida la verdadera protagonista que es Mama Antula. Por eso es esto, dar gracias a Dios por todo lo que estamos viviendo es poco”, agregó el matrimonio. Claudio dijo que experimentar esto, después de todo lo vivido, “nos trae una alegría muy grande”.

Contaron, para el cierre, que “todos los que en algún momento atravesaron nuestra vida, los hemos llevado nosotros este domingo en nuestro corazón al altar. Y hemos pedido por cada uno de ellos y de sus familias”.

¿Cómo fue el milagro?

Claudio es docente jubilado, nacido en Santa Fe, pero santacruceño por elección desde hace más de 30 años.

¿Cómo volvió a la vida? En 2017, Perusini fue ingresado en un hospital de Santa Fe, después de que su familia lo encontrara inconsciente en su casa. Los médicos diagnosticaron ictus isquémico con infarto hemorrágico en varias zonas que causaban un daño cerebral irreversible; coma profundo y shock séptico resistente con fallo multiorgánico. Advirtieron a su mujer de que seguramente le quedaran pocas horas de vida.

De lo que me pasó no se recuperaba nadie y yo estoy acá”, aseguró Perusini.

Un compañero suyo de secundaria, el obispo jesuita Ernesto Giobando, auxiliar de Buenos Aires, lo visitó en el hospital. “Dicen que estuvo rezando tres horas al lado mío, en terapia intensiva”, aseguró. Después fue a casa de su madre, y habló con su esposa e hijos. Les propuso que pidieran la intercesión de Mama Antula.

Perusini sobrevivió a las primeras y críticas 48 horas y pasó los siguientes diez días entre pequeños avances y retrocesos debidos a distintas complicaciones. Empezó a mover ligeramente una mano y una pierna y a seguir objetos con la mirada, pero no podía hablar. “Los médicos no comprendían absolutamente nada”, agregó. Su caso era objeto de estudio.

“No me recuperé de un día para otro: fueron meses de hospitales, trabajos, muchas terapias. Fue de a poco”, indicó el docente. Hasta varios meses después, no supo que se había presentado su recuperación como posible milagro de la beata argentina.

“Lo primero que leí fue la historia de Mama Antula. Para que tenga una idea de cómo estaba “poco después de despertar, recuerda que habiendo sido profesor de Filosofía, “me llevaba una hora leer una página y otra hora comprenderla”. Así, párrafo a párrafo, acabó varios libros sobre ella. Como él mismo confiesa, pensaba que “muchos tardan 100 o 150 años para pasar de beato a santo, seguramente no lo veré. ¡Y me tocó verlo!“.

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