Es el segundo álbum de estudio de Sui Géneris, la banda que Charly formó junto a Nito Mestre cuando estaban terminado el colegio secundario. Luego del éxito de Vida (1972) el dúo se enfrentaba al inevitable reto de no ser solo un éxito pasajero. Sin embargo, con el lanzamiento de Confesiones, García reafirmó su impresionante talento como compositor e intérprete.

El álbum inicia con una verdad joya: Cuando ya me empiece a quedar solo. Una magnífica pieza que describe una vejez melancólica destinada al olvido y la soledad, donde la única luz es la añoranza hacia el pasado virtuoso. Escrita por Charly con tan solo 22 años (o quizás antes), la canción pareciera ser escrita por un hombre que ha vivido mil vidas en una. Sin dudas, la versión de Mercedes Sosa es una de las más destacables.
Sin salir del clima de melancolía, otro track infaltable sin dudas es Confesiones de Invierno -tema que le da nombre al álbum-. La canción, refleja el costado más intimista de Charly que se desnuda ante su público cantando en solitario con su guitarra acústica.
Por último, hay que mencionar la emblemática Rasguña las piedras, una de las canciones más conocidas del dúo que refleja el 100% de su esencia primigenia -antes de virar hacia el rock progresivo definitivamente-. Pese a los rumores que relacionan la letra con una presunta novia cataléptica de García -teoría que hacía reír a carcajadas al propio Charly- la pieza arroja una de las prosas más comprometidas políticamente de ese periodo.
Lista de temas de Confesiones de Invierno (1973): «Cuando ya me empiece a quedar solo», «Bienvenidos al tren», «Un hada, un cisne», «Confesiones de Invierno», «Rasguña las piedras», «Lunes otra vez», «Aprendizaje», «Mr. Jones, o Pequeña semblanza de una familia tipo americana», «Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario, o no».
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