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El ausentismo estudiantil se consolidó como la principal preocupación de los directores de escuelas secundarias en Argentina y los datos muestran que el problema no solo persiste sino que se agrava.

Según un informe publicado en marzo de 2026 por Argentinos por la Educación, una organización de la sociedad civil que produce datos e investigaciones para impulsar mejoras en las aulas argentinas, el 51% de los estudiantes del último año de la secundaria declaró haber acumulado 15 o más inasistencias hasta el 24 de octubre de 2024. Dos años antes, ese porcentaje era del 44%. En solo dos años, el problema creció 7 puntos porcentuales y lo hizo en las 24 jurisdicciones del país, sin excepción.

El informe se basa principalmente en los cuestionarios complementarios del operativo Aprender 2024, que evalúa a los alumnos del último año de secundaria en Lengua y Matemática, y los complementa con datos de las pruebas PISA 2022 para una perspectiva internacional.

En 2024, el 46% de los directores de escuelas secundarias identificó el ausentismo estudiantil como un problema moderado o serio, posicionándolo por encima de otros 13 factores relevados, entre ellos la impuntualidad de los estudiantes (45%), los bajos logros educativos (39%) y el ausentismo de los docentes (37%). La misma tendencia ya se registraba en 2022, cuando el ausentismo estudiantil también encabezaba la lista con el 49% de las menciones.

La preocupación no es exclusiva de Argentina. En el marco de las pruebas PISA 2022, que evalúan a alumnos de 15 años en 81 países, el 47% de los directores argentinos señaló al ausentismo como un factor que limita el aprendizaje, ubicando al país en el puesto 26 del ranking global. El problema es más grave en Costa Rica, donde el 67% de los directores lo considera un limitante, seguido de Polonia (61%) y Marruecos (60%). En el extremo opuesto, Hong Kong (5%), Singapur (7%) y Japón (11%) son los países donde menos directores lo perciben como un obstáculo.

Más de la mitad faltó al menos 15 veces

Los datos autorreportados por los propios estudiantes en Aprender 2024 muestran una foto preocupante: a nivel país, el 10% reconoció tener al menos 30 inasistencias, el 20% entre 20 y 29, el 21% entre 15 y 19, el 34% entre 5 y 14, y solo el 13% menos de 5. En conjunto, más de la mitad del alumnado del último año acumuló 15 faltas o más antes de fin de octubre.

La distribución, sin embargo, no es homogénea. Las provincias con mayor proporción de alumnos con 15 o más inasistencias son Buenos Aires (66%), CABA (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) muestran los niveles más bajos.

La comparación entre 2022 y 2024 revela un desplazamiento hacia los tramos de mayor ausentismo. El porcentaje de alumnos con más de 20 faltas pasó del 26% al 30%, mientras que quienes declararon entre 15 y 19 faltas aumentaron del 18% al 21%. En paralelo, los alumnos con entre 5 y 14 inasistencias cayeron del 41% al 34%, lo que, según el informe, “sugiere que una parte de quienes antes se ubicaban en ese rango intermedio migró hacia categorías de ausentismo más severo”. Los tramos de menor ausentismo, en cambio, se mantuvieron prácticamente estables.

El documento describe este patrón como “una polarización en los niveles de asistencia: mientras el extremo de baja inasistencia permanece constante, el extremo de alta inasistencia se expande”, lo que implica que el problema “no afecta de manera homogénea al conjunto del alumnado, sino que se concentra y profundiza en un segmento específico”.

El aumento se verificó en todas las jurisdicciones. Los mayores incrementos entre 2022 y 2024 se registraron en La Pampa 12,3 puntos porcentuales (pp), Santa Fe (11,3 pp) y Chubut (11,3 pp). Las que menos crecieron fueron Mendoza (1,5 pp), Córdoba (2,1 pp) y Neuquén (2,2 pp).

Por qué faltan: salud, desgano y problemas de acceso

El informe también indaga en las razones detrás de las inasistencias. Los problemas de salud propios son el motivo más frecuente: el 62% de los estudiantes lo incluyó entre sus tres principales causas. En segundo lugar aparece un dato que interpela directamente al sistema educativo: el 39% declaró que faltó porque “no tenía ganas de ir a la escuela”. Le siguen los problemas de acceso a la escuela -por clima o transporte-, llegar tarde a clase y otros motivos.

El informe señala que este segundo motivo presenta diferencias marcadas según el tipo de gestión: fue mencionado por el 34% de los estudiantes de escuelas estatales y por el 49% de los de escuelas privadas. Para los autores, “la multiplicidad de causas exige intervenciones diferenciadas que combinen políticas de salud, infraestructura, convivencia escolar y revinculación, antes de que el ausentismo derive en abandono”.

Un dato que todavía falta: el registro oficial

Una de las limitaciones que el propio informe reconoce es la ausencia de datos públicos consolidados a nivel nacional. Los resultados presentados se basan en autorreportes de los estudiantes, dado que “Argentina aún carece de datos nominales abiertos y comparables para todo el país“. Los autores señalan que contar con registros administrativos públicos y desagregados por jurisdicción permitiría monitorear la evolución del ausentismo con mayor precisión, identificar poblaciones en riesgo de manera oportuna y diseñar políticas más efectivas.

Las consecuencias de no atender el problema son conocidas. Según investigaciones citadas en el documento, el ausentismo reiterado tiene efectos negativos sobre el desempeño académico, aumenta el riesgo de repetición y abandono, afecta el desarrollo social y emocional de los estudiantes y se correlaciona, a largo plazo, con mayores niveles de desempleo y menores ingresos en la adultez.

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