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En su recorrido por el torneo, la categoría 2018 consiguió victorias frente a Lanús, Nueva Generación, la CAI, Lobito, Boxing Club y Boca de Río Gallegos, resultados que le permitieron avanzar con firmeza hasta alcanzar la definición de la Copa “Jóvenes Promesas”.

El subcampeonato coronó una campaña sobresaliente y reflejó el compromiso demostrado por los jugadores a lo largo de toda la competencia. Sin embargo, más allá de los resultados y del trofeo obtenido, el viaje a Comodoro Rivadavia significó una experiencia de enorme valor para los chicos, sus familias y toda la institución.
El torneo permitió a los jóvenes futbolistas medirse ante distintos equipos, sumar minutos en una competencia de nivel y adquirir aprendizajes que serán importantes para su crecimiento deportivo. Pero también fortaleció los vínculos entre quienes forman parte del club y volvió a poner en evidencia el valor del trabajo colectivo.
La unión de la familia del “Rojo” fue uno de los aspectos más destacados de esta experiencia. El acompañamiento permanente de las familias, el trabajo de los profesores y el respaldo de la Comisión fueron fundamentales para que los chicos pudieran disfrutar de una competencia que quedará seguramente entre los recuerdos más importantes de esta etapa.
Con seis victorias, un empate y una sola derrota en ocho presentaciones, el desempeño deportivo fue extraordinario. Pero el verdadero balance se mide también en todo lo que los chicos pudieron aprender, compartir y vivir durante estos días lejos de casa.

El subcampeonato en Comodoro Rivadavia representa así un reconocimiento al esfuerzo y al compromiso de toda la categoría 2018. Una campaña que dejó resultados, experiencia y, sobre todo, la certeza de que cuando existe trabajo, unión y dedicación, los sueños pueden convertirse en realidad.
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