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El Vaticano informó este martes que la operación del papa León XIV había concluido “positivamente”, “en los tiempos y modos previstos”, minutos antes de las 22 locales (las 17 de la Argentina). Sin embargo, dio más información y comunicó lo que muchos sospechaban: durante la intervención, se le extirpó un tumor maligno.
“El Santo Padre fue sometido, según lo previsto, a una intervención de cirugía torácica. Para que la operación fuera radical, se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida”, indicó un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede.
“El examen histológico realizado durante la cirugía confirmó el diagnóstico de un adenocarcinoma pulmonar, tal como se sospechaba a partir de los estudios preoperatorios”, agregó. “El Santo Padre permaneció en el quirófano durante aproximadamente tres horas; la intervención en sí duró cerca de 90 minutos”, precisó, al resaltar que “el procedimiento fue exitoso y no hubo complicaciones”.
“Tras la cirugía, el Papa despertó con normalidad y, después de un breve periodo de observación, regresó a su habitación en la décima planta”, añadió.
El comunicado detalló después que el equipo quirúrgico estuvo encabezado por el profesor Stefano Margaritora, asistido por la profesora Elisa Meacci, la doctora Maria Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Caravella. El equipo de anestesiología, en tanto, estuvo integrado por el profesor Massimo Antonelli, el doctor Giovanni Punzo y el doctor Giuseppe Bello.
El adenocarcinoma pulmonar, un tumor maligno que se origina en células glandulares del pulmón, fue confirmado este martes en el papa León XIV tras la cirugía la que se sometió en el Policlínico Gemelli de Roma. Durante la intervención, los médicos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. La operación concluyó sin complicaciones, según informó la Santa Sede.
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