Cerca de las 6 de la mañana, un recolector que apilaba bolsas de basura en una esquina de Villa Caraza, provincia de Buenos Aires, sintió un ruido y vio que algo se movía entre la basura. Al principio creyó que era un gato, pero echó por tierra la hipótesis cuando abrió la bolsa y vio la diminuta mano de un bebé que no tenía más de 8 horas de vida.
“Lo arropamos para darle calor. Estaba helado, pobrecito. Mis padres llamaron a la Policía, pero nunca llegaron. Ellos mismos lo llevaron a la salita que está en Chubut y Don Orione en (Villa) Caraza, pero tampoco tenía ni una manta, nada”, relató Lautaro Tabares, el protagonista de esta triste historia.
Después de este hecho, el menor fue trasladado al Hospital Evita. Su estado de salud es delicado ya que padeció una severa hipotermia. “Se encuentra en manos del Estado. Ningún familiar, por suerte, se puede acercar. Estamos tramitando un permiso para poder estar cerca de él”.
Ahora, mientras esperan que su cuadro mejore, Lautaro y sus padres juntan ropa y pañales para el bebé al que poco después apodaron Tomás. “Muchísimas gracias por donar y preocuparse, pero ya no se pueden recibir más donaciones por el COVID. Cuando podamos acercarnos más a él le daremos lo mejor que podamos”.
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