Your browser doesn’t support HTML5 audio
El partido por la 15ª fecha del Torneo Clausura 2025 dejó algo más que tres puntos. Newell’s ganó 2–0 en el Tomás A. Ducó y complicó a Huracán en su carrera por clasificar a la próxima fase, pero la noticia fue el clima enrarecido que se instaló antes y después del juego. Primero circuló un audio adjudicado a Leonardo “Colo” Gil —quien ingresó a los 62 minutos— en el que el mediocampista rechazó supuestos pedidos de “arreglar” un resultado. Y, tras el pitazo final, el santacruceño estalló en el campo de juego: “Van para atrás, pechos fríos de mierda. Eso son”, disparó, en alusión a compañeros que —según su lectura— habrían actuado sin la intensidad debida.
El contexto deportivo explicó parte de la tensión. Con Jorge Baliño como árbitro y Pablo Echavarría en el VAR, Newell’s abrió el marcador a los 27 minutos: pelota larga para Carlos González, peinada al espacio y definición cruzada de Luciano Herrera ante Hernán Galíndez. Nueve minutos más tarde, otro envío profundo encontró una mala salida de la última línea local; González quedó mano a mano y colocó el 2–0. Huracán generó respuestas con remates de Matko Miljevic y un cabezazo de Juan Bisanz, pero le faltó precisión. El 0–2 no se movió y dejó al Globo 11º con 19 puntos, mientras que la Lepra trepó al 13º lugar con 14, resultado clave para sus cuentas del descenso.
El capítulo “Gil” dominó la escena posterior. En el audio que se volvió tendencia, el mediocampista —formado en Ferrocarril YCF y Boxing Club— planteó de antemano su postura: “Imposible arreglar, ni en pedo… estamos a nada de entrar a la Sudamericana y a los ocho”, se oyó, en una referencia directa a la tabla y a sus objetivos inmediatos. También deslizó su historia con Rosario Central, donde dejó buena imagen, y mencionó que “si el sábado hago un gol y los mando a la B, más ídolo voy a quedar”. El trasfondo clásico entre Central y Newell’s potenció la lectura pública de cada gesto y elevó la temperatura del pospartido, en especial cuando el Globo terminó derrotado.
La bronca del santacruceño se montó, además, sobre rendimientos individuales que venían siendo aceptables. En sus últimas presentaciones, Gil sumó minutos con calificaciones mayormente positivas (entre 6.5 y 7.9 en plataformas especializadas), con picos altos como ante Independiente Rivadavia. Contra Newell’s comenzó en el banco y entró a los 62’, decisión táctica que no logró torcer el resultado.
En el juego, Huracán alternó momentos de presión con pérdidas de seguridad en el fondo. Newell’s explotó el pase largo y las dudas en la zaga local. El “Globo” generó volumen en el tramo final, pero chocó contra la solidez de Juan Espínola. Con el 0–2 sellado, llegó el estallido que hoy se discute en todo el ambiente. En redes, la frase del patagónico se volvió viral y multiplicó lecturas: para algunos fue una reacción en caliente; para otros, el síntoma de un vestuario que necesita una charla a fondo.
Más allá del ruido, el fixture no espera. En la próxima fecha, Huracán deberá visitar a Barracas Central con la obligación de sumar para sostener sus aspiraciones de clasificación. Newell’s, aliviado por el triunfo que lo alejó del peor escenario, cerrará su año en el Parque ante Racing. El Clausura entra en su recta final y la lupa se posa sobre lo deportivo y lo conductual.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

