La historia del soldado Omar René Tabarez, oriundo Entre Ríos, encierra un relato íntimo que se entrelaza con los dramáticos acontecimientos de la Guerra de Malvinas. Con tan solo 19 años, partió hacia las islas y durante su estadía en el archipiélago desplegó su talento como corneta de orden en el Regimiento 25 de Sarmiento, ubicado en la provincia de Chubut.
Sin embargo, tras la rendición de las fuerzas argentinas el 14 de junio, su vida dio un giro inesperado. Un oficial inglés llamado Tony Banks confiscó su trompeta, llevándose consigo una parte de su esencia. Casi tres décadas después, sus caminos se cruzaron de nuevo, y esta vez fue para que Banks devolviera el instrumento a su legítimo dueño.
Cada momento de aquel conflicto quedó grabado en la memoria de Tabarez: el desembarco, el viento golpeando su rostro, y su primera intervención musical con “Diana de gloria” en el aeropuerto, un momento de alegría efímera. En Puerto Argentino, acompañaba con orgullo la bandera argentina hasta la casa del Gobernador y tocaba el instrumento durante el izamiento y arrío, haciendo resonar la Marcha Regular ,que capturaba la atención de los isleños.
El punto más crítico llegó durante un intenso bombardeo británico sobre el aeropuerto el 1 de mayo de 1982. Atrapado con otros soldados en un galpón cercano a la pista, Tabarez experimentó el verdadero horror de la guerra cuando los aviones enemigos atacaron, pero la suerte les sonrió y los impactos no alcanzaron su objetivo. Fue entonces cuando, siguiendo órdenes, Tabarez tocó su clarín para llamar al combate.
La trompeta también estuvo presente en momentos de luto, como en el funeral de cuatro compañeros caídos. “Solo Dios me dio la fuerza para tocar la melodía más difícil para un trompetista porque era una emoción muy grande que invadía y tuve que sacar fuerza para que la trompeta sonara y se escuchara”, recuerda.
Ya hacia el final de la guerra, Tabarez terminó como prisionero de guerra junto a algunos compañeros -todos de entre 18 y 19 años. Viajando en la bodega del Nortland, se encontró por primera vez con el oficial Tony Banks,
La segunda parte de su historia comienza con su regreso a Argentina como prisionero de guerra en la bodega del “Nortland” y quedó marcado, más allá del temor, por el encuentro con Tony Banks, un oficial británico que le arrebató la apreciada trompeta por orden de un superior.
Un simple acto, los unió para siempre
René lamentó cada día la pérdida de su compañera de guerra, en tanto que a Banks lo atormentaba el fantasma del remordimiento por quitarle a un músico algo que era una parte de su vida.
De regreso a su país, el militar escocés dejó el instrumento como trofeo de guerra en un museo durante 15 años. Cuando el dueño de la institución cerró tras la muerte de su dueño, Banks reclamó la trompeta y su estuche, solicitando expresamente que le repusieran el faltante, que era la libreta que estaba en su interior con las partituras y el nombre del aquel soldado argentino.
Con la duda siempre sobre el destino del dueño original de la trompeta, Banks -que es hoy multimillonario-, decidió iniciar la búsqueda por saber si aquel soldado vivía o no. Tiempo después contrató al periodista independiente de Irlanda Jeff Farrell, para que lo buscara en la Argentina solamente por el número de la trompeta. Esto demandó casi tres meses de investigación y ya casi resignado Farrell en registros del ejército por inventario encontró a su dueño.
El emotivo reencuentro tuvo lugar el 14 de junio de 2010, exactamente 28 años después de la rendición, en la casa de Tabarez en Moreno.
Con lágrimas en los ojos, Banks devolvió la trompeta, poniendo fin a una larga y dolorosa espera. “Esto es tuyo, hermano”, dijo, mientras entregaba también la libreta que había estado guardada en el estuche.
La trompeta volvió a sonar, esta vez en manos de su legítimo dueño, trayendo consigo un sentido de cierre y paz. “Este fue un momento muy poderoso para mí”, compartió Tabarez con emoción, mientras recordaba las melodías que habían resonado en los momentos más cruciales de la guerra de Malvinas.
Regreso a Malvinas
En 2018, Tabarez volvió a viajar a las islas para acompañar a los 62 familiares de los caídos que llegaron hasta Darwin para homenajear a los nuevos soldados identificados en el marco del Plan proyecto Humanitario.
Acompañado de su trompeta, el músico tocó el minuto de silencio reemplazando así a las gaitas que acompañaba estas ceremonias hasta ese momento y poniéndole sonido a la historia de la guerra y sus héroes.
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