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En la previa del cruce entre Argentina e Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026, la Cuestión Malvinas volvió a colarse en la conversación política internacional. Esta vez, el intercambio se produjo en redes sociales entre el canciller argentino Pablo Quirno y Nile Gardiner, analista de política exterior, colaborador de medios británicos y exasesor de Margaret Thatcher.
Según informó el medio Escenario Mundial, Gardiner respondió a una publicación de Quirno sobre Malvinas con una frase directa: “This matter was decisively settled in 1982 with your emphatic defeat. Don’t try it again” (“Este asunto fue resuelto decisivamente en 1982 con su enfática derrota. No lo intenten de nuevo”).
El canciller argentino respondió en inglés, también de forma breve: “No it wasn’t. Hugs. PS. Please refer to UN Resolution 37/9 from November 1982” (“No, no lo fue. Abrazos. PD: por favor, remitirse a la Resolución 37/9 de la ONU de noviembre de 1982”).
El cruce no fue casual. Quirno venía de difundir una columna titulada “Malvinas: la fuerza de una causa justa”, en la que sostuvo que la cuestión sigue abierta en el plano diplomático y que recientes pronunciamientos de la OEA, el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas y el Mercosur volvieron a llamar a la Argentina y al Reino Unido a reanudar negociaciones por la disputa de soberanía.
El punto central de la respuesta argentina está en la Resolución 37/9 de la Asamblea General de Naciones Unidas. Ese documento fue adoptado el 4 de noviembre de 1982, apenas meses después del final de la guerra del Atlántico Sur, bajo el título “Question of the Islas Malvinas”. La resolución volvió a ubicar la disputa dentro del marco diplomático e instó a los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica.
Por eso, para Buenos Aires, la guerra de 1982 no clausuró la controversia de soberanía. La posición argentina sostiene que el conflicto armado no modificó la naturaleza jurídica de la disputa y que el camino reconocido por Naciones Unidas sigue siendo la negociación bilateral, conforme al derecho internacional.
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