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El crimen ocurrido en la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal, en Santa Fe, donde un estudiante ingresó con un arma y asesinó a un compañero, dejó una marca profunda en todo el país. El ataque, que además provocó heridas en otros dos alumnos, generó conmoción en la comunidad educativa local y encendió alarmas a nivel nacional sobre una problemática que, aunque muchas veces silenciada, atraviesa a las escuelas: la violencia entre pares.
En ese contexto, en Río Gallegos la preocupación no tardó en hacerse visible. La distancia geográfica no impidió que el caso repercuta de lleno en la agenda local, especialmente entre quienes trabajan a diario con infancias y adolescencias.
En diálogo con LU12 AM680, el acompañante terapéutico y referente del Consejo Municipal de Niñez y Adolescencia (COMUNA), Alfredo Jaramillo, planteó la necesidad de que el hecho no sea visto como algo ajeno, sino como una oportunidad para reflexionar colectivamente. “Creo que lo primero que a mí es tenemos que seguir haciéndonos la pregunta como comunidad, por más que esto ocurrió en otra provincia, a la vez nos interpela. A nosotros es importante que nos interpele”, sostuvo.
Lejos de quedarse en el impacto inmediato del caso, Jaramillo remarcó que estos episodios suelen tener antecedentes que no siempre son atendidos a tiempo. “Ya eso es un paso importante, que nos interpele como la problemática en este caso, al menos de los primeros testimonios que refieren que el adolescente que cometió este crimen, habría sido en principio víctima de la situación de bullying y demás”, explicó.
En esa línea, insistió en la necesidad de no perder de vista el trasfondo de estas situaciones. “Entonces, lo primero que tenemos que hacernos es que nos interpele, que nos genere preguntas y que en esa línea veas qué importante es seguir trabajando y profundizando en esta temática que, cada tanto vuelve a aparecer. Vuelve a ser agenda siempre por situaciones tan extremas como la que estamos penosamente hablando y reflexionando”, afirmó.
El referente de COMUNA también puso el foco en un aspecto clave: la detección temprana de señales. Retomando aportes de especialistas, advirtió sobre la importancia de mirar más allá de los casos evidentes. “Yo creo que siempre nosotros planteamos cada vez que hablamos de las problemáticas vinculadas con las violencias y con el clima escolar, como dice un especialista mendocino, Alexandro Santander, que el año pasado tuvimos una actividad de COMUNA con él, él nos planteaba esto de pensar un poco el clima escolar y también esto que a veces el estudiante más silencioso, el estudiante que por ahí no genera demasiada participación, también poder mirarlo”, indicó.
En ese sentido, subrayó que muchas veces las señales están, pero no son interpretadas en su real dimensión. “Leí algunas notas antes de esta conversación en diferentes medios y especialistas, familiares y demás, a veces minimizamos algunos hechos, si este joven expresó en algún momento algo de alguna forma, no hay que pasar por alto lo que se comunica no solamente desde la palabra, sino de todas las formas de las conductas que a veces son inusuales”, expresó.
Para Jaramillo, la clave está en construir estrategias sostenidas en el tiempo y no respuestas aisladas ante hechos extremos. “Por eso es tan importante pensar en propuestas o prácticas constantes de fortalecimiento de la convivencia escolar, constantes de prevención de la violencia, porque no es solamente hacer una acción aislada, ni solo cuando pasan estos hechos tan lamentables. Justamente ver la posibilidad de trabajar no solamente la escuela, sino en la familia y la comunidad en prevenir la violencia y generar acciones en ese sentido”, remarcó.
En cuanto al rol institucional, explicó que existen herramientas vigentes, aunque su implementación y actualización siguen siendo desafíos. “Entiendo que en el caso del Consejo de Educación tiene una resolución que establece una serie de protocolización de diferentes situaciones conflictivas que pueden darse en el ámbito escolar. Sé que el año pasado han trabajado en mesas intersectoriales sobre algunas modificaciones, adaptaciones y actualizaciones de esta resolución, incluso para pasarlo en un lenguaje sencillo de intervención inmediata para que los efectores, en este caso los docentes, la gente de la comunidad educativa, puedan ante diferentes situaciones de conflictividad hacer alguna intervención inmediata”, detalló.
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