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En el marco de un plan de reestructuración técnica, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió cerrar doce de sus tesorerías regionales distribuidas en distintas provincias, las cuales se encargaban de la gestión y distribución de efectivo. Según el Gobierno, esta medida responde a la creciente adopción de medios de pago electrónicos y a una reducción significativa del circulante físico en la economía.
Griselda Fabrega, secretaria general de La Bancaria Santa Cruz, advirtió sobre el impacto del cierre. “Hace una semana y media nos enteramos que el Banco Central sacó una resolución a través de su directorio de cerrar 12 delegaciones o agencias regionales de las 22 que tiene en todo el país”, reveló en diálogo con LU12 AM680 Radio Río Gallegos.
De ese total, tres corresponden a la Patagonia, donde “quedaría solamente la de Trelew” ante el cierre de las sedes de Río Grande, Río Gallegos y Comodoro Rivadavia.
Impacto regional
La justificación oficial se basa en supuestos problemas de circulación y la falta de uso de efectivo. No obstante, la dirigente señaló que “a toda la Patagonia nos dejan sin circulación de efectivo“, considerando que el Banco Central regula la administración de los fondos y controla que las entidades cumplan con los estándares del sistema financiero. “Es el contralor de los bancos y controla los encajes”, explicó sobre la función técnica de las dependencias.
En la actualidad, muchas entidades se encuentran “excedidos de encaje pidiendo autorización online porque no pueden entregar sus encajes al Banco Central“. Esta situación es calificada como “complicada” y prevén que afectará con mayor dureza a la región.
“Dicen que la gente ya no usa billetes, pero si cierran estas tesorerías, el problema es que a cada banco que se quiera instalar en la Patagonia le va a ser muy costoso“, analizó.
La medida implicará un costo extra para entidades. Según relató Fabrega, se supo que el Banco Nación autorizó recientemente a realizar “emisiones a Buenos Aires por avión”. En ese sentido, cuestionó la lógica del recorte: “Está todo premeditado y todo hilado. Ahora, si estás recortando gastos, ¿por qué incurrís en un gasto extra teniendo toda una base en Río Gallegos?“.
Para la referente, existen factores que “complejizan todo este sistema” y el mayor inconveniente es el retiro de la presencia institucional en la zona. Recordó que la agencia de Río Gallegos es una de las más antiguas y la tercera en el país, instalada en 1979 como una “cuestión también de soberanía”.
Este escenario empuja a que bancos tradicionales y privados comiencen a “recoger sus pertenencias”, citando el caso del Banco Santander en Las Heras. El costo elevado de operación y la falta de crédito por el endeudamiento familiar desalientan la permanencia de las sucursales. “¿A quién le vas a vender un préstamo y una tarjeta si la gente ya está sumamente endeudada?”, planteó sobre la morosidad y las pérdidas registradas por algunos bancos el año pasado.
Costos
El sistema financiero tiende a retraerse y la secretaria advierte que “bancos nuevos no van a venir, al contrario, se van a empezar a ir más”. Esto derivará en un incremento de los costos de los servicios para los clientes. “Sube la nafta, ¿a quién le van a trasladar los costos de los alimentos? Las emrpesas no lo pagan, la pagamos nosotros“, sentenció sobre el traslado de costos a los consumidores finales.
Respecto al costo de vida, puso en duda las estadísticas oficiales frente a los gastos cotidianos. “Hay cosas que son mentiras. Vos estás pagando más de luz, más de gas, más de nafta, más del colegio de los chicos, más de medicina prepaga”, detalló. A su criterio, aunque la inflación teóricamente no se disparó, “llenar el changuito cada vez cuesta más” mientras los sueldos no aumentaron.
La medida afecta a 32 trabajadores en todo el país. En la zona, los afectados son dos en Río Gallegos, cuatro en Río Grande y entre tres y cuatro en Comodoro Rivadavia. Aunque el Banco Central prometió reubicaciones sin pérdida de puestos de trabajo, Fabrega expresó su escepticismo ante el desarraigo. “Un muchacho que tiene toda su familia arraigada acá, trasladarse 1500 kilómetros, la verdad que es como invitarlo a irse“, concluyó.
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