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Un “buffer de precios” —término que en inglés refiere a un amortiguador o colchón— es un mecanismo que busca suavizar el traslado de variaciones externas al consumidor final. En este caso, implica que la empresa absorbe temporalmente los cambios en el precio internacional del petróleo para evitar ajustes bruscos en el surtidor. La herramienta funciona como un “colchón” que atenúa esos movimientos: en lugar de trasladarlos de inmediato, los distribuye en el tiempo. Se trata en general de una medida transitoria, orientada a sostener la demanda en períodos de alta volatilidad y, una vez estabilizadas las variables, recomponer los precios según las condiciones del mercado.
En una entrevista televisiva, con La Nación +, el ejecutivo explicó que la medida busca evitar una caída en la demanda, en un contexto en el que comenzaron a detectarse cambios en el comportamiento de los consumidores. “Decidimos crear un buffer para que el consumo no baje”, afirmó. Según detalló, en las últimas semanas la demanda dejó de ser completamente inelástica y empezó a resentirse ante los aumentos de precios.
La empresa venía aplicando hasta ahora un criterio de traslado parcial de los aumentos internacionales. Según explicó el propio Marín, YPF ajustó los precios en función de una porción de su estructura de costos vinculada a compras de crudo, lo que implicó incrementos graduales en surtidor.
Sin embargo, el escenario cambió con la aceleración de los precios internacionales y su impacto en la demanda interna. “Nosotros nos debemos a los consumidores”, señaló el titular de la petrolera, y destacó el peso del mercado local en la facturación de la compañía.
El “buffer”, de todos modos, no implica un congelamiento rígido ni permanente. Marín aclaró que se trata de una medida transitoria y que, una vez finalizado el plazo, la dinámica de precios volverá a regirse por las condiciones del mercado. “Después de los 45 días, dependerá del mercado”, afirmó.
En ese sentido, anticipó que el esquema también supone un compromiso implícito hacia adelante. La compañía busca amortiguar el impacto en el corto plazo, pero luego procurará recomponer márgenes en función de la evolución de las variables económicas.
El presidente de YPF también subrayó que la decisión se toma en un contexto de libre mercado. “Operamos en una economía de libre mercado: las empresas observamos la oferta y la demanda y definimos las mejores estrategias comerciales para acompañar a nuestros clientes”, sostuvo.
Y agregó que la política adoptada responde a una visión de largo plazo. “No buscamos especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo, siendo nuestro objetivo generar valor en el largo plazo para nuestra compañía”, afirmó.
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