Así lo viven en las bases

Cómo son los controles en las bases argentinas para evitar que el coronavirus llegue a la Antártida

Las operaciones para sostener las bases argentinas en la Antártida sumaron desde el mes de febrero estrictos protocolos sanitarios para prevenir la llegada del coronavirus al único continente que no registra contagios, y que incluyen la desinfección completa de las cargas en cada una de las escalas previas, y la reducción al mínimo del contacto con el personal de bases antárticas de otros países, entre otras medidas.

Por La Opinión Austral


El jefe de la dotación de Base Carlini, mayor del Ejército Argentino Gustavo Sánchez, dijo que “las bases antárticas fuimos las primeras instituciones de Argentina en poner en práctica protocolos para prevenir posibles contagios de Covid-19 porque entendíamos que más allá de que este continente esta aislado esto podía darse por contacto con turistas o personal de otras bases”.

“La Base Carlini está ubicada en la península Potter de la isla 25 de Mayo de la Antártida Argentina, a unos 3.700 kilómetros de Buenos Aires y 1.200 de Ushuaia, y pese a que geográficamente puede parecer que estamos aislados es necesario un protocolo para cuidarnos porque todos los que estamos acá somos pacientes de riesgo, ya que los meses de aislamiento que llevamos en un ambiente como el antártico en el que no hay cosas que contagiarse nos bajan mucho las defensas y agarrarnos algo que venga de otro continente podría ser complejo en estas condiciones”, apuntó.

El militar contó que “todas las cargas que se suben a los aviones C-130 Hércules con destino a las bases antárticas se desinfectan completas antes de despegar en la Base de El Palomar; cuando hacen escala en Río Gallegos las vuelven a desinfectar; cuando aterrizan en Base Marambio otra vez se desinfectan; ahí las cargan en el Twin Otter que es un avión más chico y las traen hasta el glaciar Fourcade, donde la tripulación las descarga y se va; en ese mismo lugar nosotros las desinfectamos y las traemos a la base y todas las cargas que no corran riesgo de congelamiento pasan una noche afuera con el frío como otra medida de seguridad”.

“Después de todo eso, el personal de sanidad de la base se pone los trajes, barbijos y máscaras necesarios, desinfecta de nuevo las cajas y las ingresa a la base, las abre y desinfecta cada cosa que vino adentro”, agregó.

Sánchez, de 43 años y padres de tres hijos de 20, 15 y 3, contó a Télam que “todos los que estamos acá estamos muy pendientes de lo que pasa con la pandemia de coronavirus en nuestro país, mi esposa es enfermera en el sanatorio Mater Dei donde atiende pacientes de Covid-19 y sabemos que las familias de todos nosotros están expuestas a posibles contagios”.

“Ya nos pasó que familiares o conocidos de los integrantes de la dotación se contagiasen de coronavirus y es una situación compleja porque estando aislados a 3.700 kilometros de distancia es poco lo que se puede hacer, y ahí es donde se vuelve muy importante que el grupo de 25 personas que estamos en la base acompañe a cada uno y lo contenga”, añadió.

El militar resaltó: “Acá somos como una familia de 25 donde no todos tenemos historias similares y venimos de muchos rincones diferentes de Argentina; y por eso se vuelven tan importantes los espacios de cine, sobremesa o juegos para fortalecer la convivencia y el grupo”.

“Todos los domingos tenemos una celebración religiosa que es libre y de la que participan en general 4 o 5 de los integrantes de la dotación, pero las semanas que sabemos que hay un familiar de un integrante de la dotación que está convaleciente de coronavirus ese número aumenta bastante”, ejemplificó

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