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Hay fotografías que el destino guarda en silencio durante años para revelar su verdadero sentido en el momento justo. Es el caso de la icónica imagen de Lionel Messi sosteniendo y bañando a un bebé: ese pequeño era Lamine Yamal, y el azar los reunirá como rivales en la final del Mundial 2026 entre Argentina y España.

La sesión se realizó en diciembre de 2007 en instalaciones del Camp Nou, como parte de un calendario solidario organizado por la Fundación FC Barcelona, el diario Sport y UNICEF para recaudar fondos destinados a la infancia. En ese entonces, Messi tenía apenas 20 años y empezaba a consolidarse en el primer equipo, mientras que Lamine contaba con solo cinco o seis meses de vida.

Su familia, residente en el barrio Rocafonda de Mataró, fue elegida por sorteo entre cientos de postulantes para posar junto a un jugador del plantel culé. La escena, capturada por el fotógrafo Joan Monfort, muestra al argentino con timidez pero mucha ternura, sosteniendo al niño dentro de una bañera de plástico con agua y espuma, acompañado por la madre del pequeño.

Messi, la madre de Yamine y él de pequeño.

Durante casi 17 años la imagen permaneció prácticamente olvidada, hasta que el padre de Yamal la compartió en redes sociales y volvió a circular con fuerza en 2024, cuando el joven ya brillaba en el Barcelona.

Lo que nadie podía imaginar entonces es que ese bebé sería años después la gran promesa de La Masía y la figura principal de la selección española, al punto de cruzarse en el camino de Messi en la definición del título mundial. Las selecciones se enfrentarán por el título del mundo el próximo domingo 19 a las 16 horas.

Messi y Yamal en sus brazos.

“Es una coincidencia que no tiene precio. Dos vidas que se tocaron por casualidad y hoy se encuentran en el lugar más alto del fútbol”, reflexionó Monfort, autor de la toma. La foto se convirtió en el símbolo perfecto de la transmisión de legado: el capitán albiceleste, que busca su segundo título mundial, frente al joven que representa el futuro del deporte.

Más allá de la anécdota, la imagen recuerda que ambos compartieron la misma cantera, los mismos valores y el inicio en el fútbol catalán, antes de convertirse en líderes de sus países. “No es solo una foto vieja: es la historia de cómo el fútbol une generaciones sin saberlo”, destacaron desde la Fundación del Barcelona al volver a difundirla .

El próximo domingo 19 de julio, cuando salgan al campo en el estadio de Nueva York, ese instante lejano volverá a estar presente: el chico que bañó al futuro crack y el niño que hoy lo desafía, escribiendo juntos una nueva página de la historia.

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