Michael Banach presidió su misa como nuncio apostólico en Argentina en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires este jueves por la mañana.
Delante de obispos, sacerdotes, consagradas, autoridades del gobierno nacional, entre ellos la vicepresidenta Victoria Villarruel y el secretario de Culto y Civilización, y referentes del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; y los fieles, el nuncio presidió la Eucaristía.
“Es para mí una gran alegría estar con ustedes esta mañana para celebrar juntos la Santa Misa, aquí en la Catedral de Nuestra Señora de los Buenos Aires. Tenemos muchos motivos para dar gracias a Dios. El pasado mes de junio tuve la oportunidad de encontrarme con el papa León en el Vaticano y él me confió dos mensajes para ustedes. El primero: ‘¡Dios los ama!’. Y el segundo: ¡’El papa León también los ama!’. ¡Dios quiere mostrarles su amor y su misericordia! Es un mensaje sencillo, ¡pero qué gran mensaje!”, manifestó en su primera homilía el representante del papa en Argentina.
“El papa León les asegura su cercanía espiritual y paternal, así como sus oraciones. Quiere que sepan que Dios los ama y desea mostrarles su perdón y su misericordia. El santo Padre desea también que crezcan en la fe: fe en el amor y la misericordia de Dios, así como en su fe católica. Como testimonio de esta cercanía y deseo, el papa León realizará una visita pastoral en Argentina en el mes de noviembre“, sostuvo y refiriéndose a su tarea pastoral subrayó: “Como lema de Episcopal he elegido una expresión de la constitución pastoral sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II, Gaudium et spells. Se trata de la frase en latín: ‘Humanitate et caritate’, es decir, con humanidad y caridad. Estoy seguro de que, teniendo presentes estos dos valores, podremos progresar y crecer juntos en esa realidad viva y verdaderamente hermosa que es la Iglesia Católica en Argentina”.
Además, destacó: “El evangelio de hoy que narra la Transfiguración de Jesús a menudo se concibe, describe o comenta, como una experiencia en la cima de la montaña. El rostro de Jesús resplandecía como el sol, y sus vestiduras se volvieron blandas como la luz. Aparecen Moisés y Elías, y comienzan a hablar con Jesús. Pedro está viviendo la experiencia en la cima de la montaña. Pedro, le dice a Jesús: “Señor, qué bien estamos aquí. Si quieres, levantaré aquí mismo tres cartas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías” y explicó: “Lo que sea que estén viviendo Pedro, Santiago y Juan en la montaña es algo que nunca antes habían experimentado. Supera su entendimiento; no logran encontrarle sentido. Es algo tan grande, tan abrumador, que los envuelve por completo y los hace caer al suelo. Y están aterrados. Quizás teman por su propia seguridad. Quizás estén aterrorizados porque no saben qué sucederá a continuación”.
“Como testimonio de esta cercanía y deseo, el papa León realizará una visita pastoral en Argentina en el mes de noviembre”.MICHAEL BANACH, NUNCIO APOSTÓLICO
“Nosotros también hemos pasado por momentos así, en los que la vida nos ha desbordado con situaciones que superaban nuestra capacidad de respuesta. Momentos en los que la vida nos exigía más de lo que creíamos poder dar; en los que chocábamos contra nuestros propios límites y nos preguntábamos si estaríamos a la altura de la situación”, expuso y continuó “así que, sea lo que sea que te haya derribado y te haya dejado en el suelo aterrorizado, sea cual sea el cambio que haya llegado a tu vida – lo hayas deseado o no -, sea lo que sea lo que hoy te abruma: ‘Levántate, no tengas miedo'”.
“Al contemplar la gloria divina que resplandece en el rostro de Jesús en el monte de la Transfiguración, no debemos olvidar el sufrimiento causado por las guerras, incluidos los conflictos que en este preciso momento destruyen vidas y comunidades en todo el mundo, particularmente en la tierra donde nuestro Señor vivió su vida humana. Pase lo que pase, siempre necesitamos escuchar las palabras fuertes y reconfortantes de nuestro Señor: ‘Levántense, no tengan miedo’ Levantarme y no vivir con miedo: esa es la experiencia de estar en la cima de la montaña que yo deseo. ‘¿Y vos?’”, preguntó al concluir su homilía.
En el marco de la ceremonia, monseñor Banach presentó oficialmente al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Marcelo Colombo, las credenciales que lo acreditan como representante pontificio ante la Iglesia en Argentina.
Con la misa, la Iglesia le dio la bienvenida oficial al nuncio y acompañó con la oración el ministerio pastoral y diplomático que el representante pontificio ya desempeña en el país en nombre del papa.
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