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El diplomático argentino Rafael Grossi se mantiene entre los tres principales candidatos para suceder a António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tras la segunda votación indicativa realizada este viernes por el Consejo de Seguridad. El argentino obtuvo siete votos a favor, seis en contra y dos sin opinión, y quedó nuevamente en el tercer lugar de la carrera.
La segunda consulta informal, conocida como straw poll, se realizó a puerta cerrada entre los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Cada país debió expresar de manera anónima si “apoya”, “no apoya” o no tiene opinión sobre cada una de las candidaturas.
El resultado volvió a mostrar una competencia abierta, aunque con dos mujeres al frente: la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett quedó primera con ocho apoyos, tres rechazos y cuatro abstenciones, mientras que la costarricense Rebeca Grynspan obtuvo siete votos favorables, cuatro negativos y cuatro sin opinión.
Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), igualó a Grynspan en cantidad de apoyos, aunque registró seis votos en contra. De esta manera, el diplomático argentino continúa en el podio y conserva una posición competitiva en un proceso que todavía está lejos de definirse.
El diplomático argentino siguió desde Viena el desarrollo de la votación. Consultado por este medio, Grossi fue breve y contundente: “Hay que seguir trabajando”, con la mirada puesta ahora en la próxima instancia prevista para septiembre.
Aplicando casi su espíritu “pincharrata”, como “futbolero” e hincha de Estudiantes de La Plata, sabe que cada votación tiene su importancia y cada voto fortalece su candidatura.
Cómo quedó la segunda votación de la ONU
Según pudo saber Grupo Crónica, los resultados preliminares de la segunda votación informal fueron los siguientes:
- Carolyn Rodrigues-Birkett: 8 votos a favor, 3 en contra y 4 sin opinión.
- Rebeca Grynspan: 7 votos a favor, 4 en contra y 4 sin opinión.
- Rafael Grossi: 7 votos a favor, 6 en contra y 2 sin opinión.
En las posiciones siguientes aparecen los candidatos africanos Macky Sall, de Senegal, y Olara Otunnu, de Uganda. Más rezagadas quedaron las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Yvonne Baki, mientras que la candidatura de la expresidenta chilena Michelle Bachelet sufrió un fuerte retroceso con 2 votos a favor, 6 en contra y 7 sin opinión.
El resultado deja a Bachelet considerablemente debilitada y parece reducir sus posibilidades de continuar como una de las principales alternativas para suceder a Guterres. La expresidenta chilena había sido nominada en febrero por Brasil, Chile y México, aunque Chile retiró formalmente su respaldo en marzo. En las últimas semanas también surgieron voces que plantearon la conveniencia de que la expresidenta evaluara la continuidad de su candidatura.
Rebeca Grynspan perdió el liderazgo
Uno de los principales cambios respecto de la primera votación, realizada el 30 de julio, fue la pérdida del primer lugar de Rebeca Grynspan.
La costarricense había conseguido diez apoyos en la primera consulta, pero ahora bajó a siete y recibió cuatro votos en contra. Ese resultado permitió que Carolyn Rodrigues-Birkett pasara al frente con ocho respaldos.
La diplomática guyanesa, exministra de Exteriores y actual embajadora de Guyana ante la ONU, también perdió un apoyo respecto de la ronda anterior, pero su menor cantidad de rechazos le permitió quedar primera.
La disputa entre Rodrigues-Birkett y Grynspan confirma, por ahora, que la competencia se concentra principalmente en dos candidaturas femeninas de América Latina y el Caribe.
Rafael Grossi y la candidatura argentina
Para la Argentina, el dato central es que Rafael Grossi volvió a ubicarse tercero en una votación que reúne a ocho candidatos.
El director general del OIEA había aparecido como uno de los nombres fuertes al comienzo de la carrera, pero los resultados de las dos consultas informales muestran una competencia cada vez más ajustada.
En la primera votación, realizada el 30 de julio, Grossi había obtenido 6 votos a favor, 6 en contra y 3 sin opinión. En esta segunda ronda logró siete apoyos en esta segunda votación, los mismos que Grynspan, aunque acumuló seis rechazos. Aun así, su permanencia entre los tres primeros mantiene abierta la posibilidad de que la candidatura argentina pueda avanzar en las próximas etapas.
La elección también tiene una dimensión regional. Existe una tradición de rotación geográfica para la Secretaría General, aunque no se aplica de manera automática. En esta oportunidad, América Latina y el Caribe consideran que corresponde que el cargo regrese a la región.
Además, si una de las candidatas latinoamericanas llegara al cargo, se produciría otro hecho histórico: por primera vez una mujer ocuparía la Secretaría General de la ONU.
Todavía no comenzó la etapa decisiva
Los resultados de las votaciones indicativas no determinan quién será el próximo secretario general de la ONU. El mecanismo permite medir el respaldo preliminar de los miembros del Consejo de Seguridad, pero todavía no revela qué posición adoptarán los cinco miembros permanentes con derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
La etapa considerada decisiva llegará con las denominadas votaciones de color, en las que podrá conocerse con mayor claridad qué candidaturas son rechazadas por los miembros permanentes.
Para que un candidato sea recomendado por el Consejo de Seguridad necesita obtener al menos nueve votos favorables y no recibir el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes.
Una vez que el Consejo alcance un acuerdo, el nombre será elevado a la Asamblea General de la ONU, integrada por 193 países, que deberá ratificar la designación.
El proceso para elegir al sucesor de António Guterres, cuyo mandato termina el 31 de diciembre, todavía puede extenderse durante varios meses. Aunque diplomáticos consideran deseable que la definición llegue en octubre para facilitar la transición, no existe una fecha definitiva para cerrar la competencia.
Tampoco está garantizado que el próximo secretario general surja de los ocho nombres que participan actualmente de la carrera. Nuevas candidaturas todavía podrían incorporarse al proceso y modificar el escenario.
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