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El empresario santacruceño Lázaro Báez fue internado de urgencia este viernes luego de presentar un cuadro de pulmonía que complicó aún más su delicado estado de salud. La situación fue confirmada por autoridades penitenciarias, que dispusieron su traslado desde el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza hacia el hospital de esa localidad para recibir atención médica especializada.
Báez, de 75 años, cumple una condena unificada de 15 años de prisión en el marco de las causas conocidas como “Ruta del Dinero K” y “Vialidad”. En los últimos meses, sus abogados habían insistido en distintas presentaciones judiciales para obtener el beneficio de la prisión domiciliaria, argumentando un progresivo deterioro físico y la necesidad de controles médicos permanentes.
De acuerdo con la información conocida en las últimas horas, el cuadro respiratorio obligó a una intervención médica inmediata. Personas cercanas al empresario señalaron que la situación clínica se habría agravado durante los últimos días, motivo por el cual permanece internado bajo observación.
Las enfermedades que afectan a Lázaro Báez
La salud de Báez ha sido objeto de numerosos informes médicos y presentaciones judiciales durante el último año. Según expusieron sus representantes legales, el empresario padece diabetes, hipertensión arterial, asma bronquial, bronquitis crónica, problemas cardíacos y afecciones gastrointestinales.
Además, en distintos estudios médicos se detectaron complicaciones intestinales que habrían provocado episodios de hemorragias digestivas, una situación que también fue incorporada a los expedientes judiciales utilizados para fundamentar los pedidos de morigeración de la pena.
La combinación de estas patologías, sumada a su edad, fue señalada por la defensa como un factor de riesgo permanente para su salud. De hecho, antes de ser trasladado a Buenos Aires, había requerido en varias oportunidades asistencia médica en el Hospital Regional de Río Gallegos.
El traslado desde Río Gallegos a Ezeiza por motivos médicos
La situación sanitaria del empresario ya había generado preocupación durante 2025. En octubre de ese año, la Justicia Federal ordenó su traslado desde la Unidad Penitenciaria N°15 de Río Gallegos hacia el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza.
La decisión fue adoptada luego de una serie de estudios que evidenciaron un agravamiento de su estado general y la necesidad de contar con infraestructura médica de mayor complejidad.
El juez federal de Río Gallegos, Claudio Vázquez, había rechazado tanto el pedido de prisión domiciliaria como un hábeas corpus impulsado por la defensa. Sin embargo, dispuso la realización de nuevos exámenes clínicos y avaló su traslado a Ezeiza para garantizar una mejor atención sanitaria.
Posteriormente, la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia confirmó esa resolución y ratificó que Báez debía continuar detenido en la unidad penitenciaria bonaerense.
Qué había dicho la defensa sobre las condiciones de detención
Durante las distintas presentaciones realizadas ante la Justicia, los abogados Lucas y Yanina Nicoletti sostuvieron que el empresario atravesaba una situación de extrema vulnerabilidad sanitaria.
En septiembre del año pasado, la defensa había advertido sobre problemas respiratorios recurrentes, dificultades de movilidad y la necesidad de tratamientos especializados. También cuestionó las condiciones de alojamiento en el establecimiento penitenciario donde se encontraba detenido entonces.
En uno de los fallos vinculados al caso, el juez Vázquez señaló que el sector de alojamiento transitorio de la Unidad 15 de Río Gallegos no reunía condiciones adecuadas para detenciones prolongadas y tomó en consideración informes médicos del Servicio Penitenciario Federal para ordenar su traslado.
Lázaro Báez permanece internado en Ezeiza
Actualmente, el empresario continúa internado en el Hospital de Ezeiza bajo seguimiento médico. Hasta el momento no trascendieron detalles oficiales sobre la evolución de la pulmonía ni sobre eventuales nuevas medidas judiciales relacionadas con su situación procesal.
La internación se produce en un contexto marcado por reiterados antecedentes de complicaciones de salud y luego de varios meses de tratamientos y controles médicos realizados desde su llegada al complejo penitenciario bonaerense.
Mientras se aguardan nuevos partes médicos, la evolución clínica de Báez vuelve a colocar en el centro de la escena las condiciones de detención de personas con enfermedades crónicas y los mecanismos previstos por la Justicia para garantizar la atención sanitaria de los internos.
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