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Minutos después de que el árbitro decretara el final del partido y sellara una remontada que quedará en la historia: la Selección Argentina venció 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial y aseguró su lugar en la definición del torneo.
Entre los abrazos, los saltos y el festejo por el pasaje a la final, la imagen que recorrió cada rincón del mundo no fue la de los goles ni la de la clasificación, sino la de un grupo de jugadores que rompieron cualquier protocolo para mostrar lo que llevan grabado en el alma: una tela blanca con letras negras que no necesita presentación: “Las Malvinas son argentinas”.
Lo que muchos confundieron con una bandera preparada especialmente para la ocasión fue en realidad una sábana de hotel, transformada con marcadores y convicción por un grupo de hinchas que no pudieron ingresar al estadio con elementos alusivos al reclamo de soberanía, por la prohibición dispuesta previamente por las autoridades de seguridad y la propia FIFA sobre cualquier contenido considerado político.
Sin embargo, ni las vallas publicitarias ni las normas pudieron detener un mensaje que une a los argentinos desde hace más de cuatro décadas: el reconocimiento del reclamo nacional sobre el archipiélago, el recuerdo de los 649 soldados que murieron en la Guerra de 1982 y la certeza de que hay causas que van mucho más allá de los resultados en una cancha de fútbol.
La bandera que llamó la atención de todos.
Todo comenzó horas antes del encuentro, en el mismo alojamiento donde se hospedaba la delegación nacional. Conscientes de las restricciones vigentes, los simpatizantes decidieron improvisar esa tela como única forma de llevar su sentimiento hasta el estadio: tomaron la sábana blanca y escribieron con trazos gruesos y bien visibles la frase que es bandera de todo el pueblo argentino, sin adornos ni diseños adicionales, solo el mensaje claro y directo que millones comparten.
Durante el partido, uno de esos hinchas se ubicó en primera fila de la tribuna, justo detrás del arco donde la selección marcó los dos goles que le dieron vuelta el resultado. Al terminar el encuentro, Giovani Lo Celso vio la tela, saltó las vallas publicitarias para pedirla prestada y corrió al césped, donde se sumaron inmediatamente Lisandro Martínez, Cristian Romero, Leandro Paredes y el resto del plantel para desplegarla ante las cámaras y la hinchada que llenó gran parte del estadio de celeste y blanco.
El enfrentamiento contra Inglaterra nunca es solo un partido para la Argentina. La historia compartida, el conflicto bélico y el reclamo pendiente de soberanía imprimen a cada cruce entre ambas selecciones un peso que trasciende lo deportivo, y este gesto lo puso de manifiesto ante el mundo. “Pensamos en todos los que pelearon, en los que no volvieron, en sus familias. Que se vea bien claro: las islas son nuestras“, expresó Martínez al término del encuentro.

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