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La definición sobre el futuro de uno de los yacimientos convencionales más importantes del Golfo San Jorge entró en una etapa decisiva y cargada de incertidumbre. La posible caída de la venta de Manantiales Behr reabre interrogantes en el sector energético, en el ámbito empresarial y también en el gobierno de Chubut, atento al impacto productivo que podría derivarse de un cambio de operador.
La operación acordada entre YPF y Limay Energía S.A., subsidiaria de Rovella Capital, contemplaba la adquisición del área por 575 millones de dólares más IVA, con un esquema de pago dividido en un desembolso inicial del 60% al cierre de la transacción y el 40% restante dentro de los 12 meses posteriores. Sin embargo, a medida que se acerca el vencimiento del plazo clave para concretar ese primer pago, crecen las dudas sobre la capacidad financiera del comprador para sostener la propuesta.
Según informó EconoJournal, “la venta de Manantiales Behr, la única área de petróleo convencional que YPF conserva en el Golfo San Jorge, a Rovella Capital, está a punto de frustrarse porque el comprador no logró estructurar el financiamiento para abonar los US$ 575 millones que había comprometido”. La situación, que trascendió en los últimos días, generó repercusiones inmediatas tanto en el mercado como en las autoridades provinciales.
Fuentes vinculadas al proceso señalaron que la firma habría enfrentado dificultades con uno de los grupos financistas que respaldaban la operación, lo que obligó a reconfigurar la ingeniería financiera originalmente presentada. Aunque desde el entorno empresario se aseguró que se trabajaba en alternativas para recomponer el respaldo, persisten las dudas a poco del vencimiento del plazo establecido.
El contrato prevé que, si el comprador no cumple con el desembolso inicial en tiempo y forma, YPF quede habilitada para avanzar con el siguiente oferente. En ese escenario, aparece PECOM como principal alternativa, con una propuesta que rondaría los 400 millones de dólares. La compañía del grupo Pérez Companc ya tiene presencia operativa en Chubut tras la adquisición en 2024 de las áreas Escalante Trébol y Campamento Central–Cañadón Perdido.
En paralelo, tampoco se descarta el interés de otras empresas del sector, entre ellas CAPEX, en un eventual proceso de redefinición del operador del área, considerada emblemática dentro de la producción convencional de la región.
La incertidumbre también genera preocupación en el gobierno chubutense. El gobernador Ignacio Torres solicitó precisiones sobre el estado de la transacción ante el riesgo de que una dilación afecte la actividad, el empleo y los niveles de producción en una zona históricamente ligada al desarrollo hidrocarburífero.
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