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Matías Muñoz atraviesa un nuevo desafío en su carrera. El futbolista nacido en Río Gallegos se incorporó a Colón de Santa Fe después de haber sido una de las piezas importantes del equipo de Gimnasia de Mendoza que consiguió el ascenso a Primera División.

En diálogo con LU12 AM680, Muñoz contó cómo vive sus primeros meses en Santa Fe y destacó la manera en que fue recibido por una ciudad profundamente identificada con el fútbol y, especialmente, con Colón.

“Me adapté bien desde un primer momento. Me encontré con una ciudad muy linda. No conocía Santa Fe. Es muy futbolera y muy sabalera, así que era un poco lo que había venido a buscar. La verdad que me encontré con algo muy lindo”, relató.

Uno de los momentos más importantes desde su llegada fue el gol que convirtió en el estadio Brigadier General Estanislao López, conocido popularmente como el Cementerio de los Elefantes. El tanto llegó el 15 de agosto, en la goleada de Colón ante Patronato, y significó mucho más que una simple conquista para el futbolista santacruceño.

“Fue una sensación hermosa. Lo venía visualizando mucho, trabajando mucho para que llegue ese momento. Me quedé impactado con el estadio tan grande, con la gente, la locura. Uno estaba desesperado por poder hacer un gol y se me dio, así que feliz”, contó.

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“Mati” en un partido de la Primera Nacional vistiendo los colorse del “sabalero”.

La llegada a Colón se produjo después de una temporada especial con Gimnasia de Mendoza, club con el que consiguió el ascenso y donde todavía mantiene un año más de contrato. Muñoz reconoció que no fue sencillo tomar la decisión de cambiar de equipo, pero explicó que puso en la balanza sus posibilidades de seguir teniendo protagonismo dentro de la cancha.

“Fue una decisión complicada porque, como decís vos, venía con el ascenso. Había sido un año muy duro en Gimnasia, que es donde todavía tengo un año más de contrato”, explicó.

Según relató, la posibilidad de que llegaran numerosos jugadores de otras categorías podía modificar el escenario dentro del plantel mendocino. Ante esa situación, priorizó continuar teniendo minutos y un rol importante.

“Por lo que yo tenía entendido, iban a venir muchos jugadores de otras categorías, de afuera, y nosotros íbamos a poder quedar un poco relegados. Mi pensamiento en ese momento fue que, al haber logrado el ascenso y después quedar relegado, no me parecía. Yo quería seguir teniendo los minutos que vengo teniendo y por eso tomé un poco la decisión”, señaló.

El futuro, además, todavía podría llevarlo nuevamente a Mendoza. “Tengo la posibilidad el año que viene de volver a Gimnasia. Uno nunca sabe dónde va a terminar jugando al fútbol, pero la posibilidad está todavía”, afirmó.

Muñoz conoce bien lo que significa conseguir objetivos importantes. A lo largo de su carrera ya fue protagonista de distintos ascensos y ahora busca repetir la historia con Colón. En ese recorrido aparece un capítulo fundamental: el ascenso conseguido con Boxing Club de Río Gallegos en 2014, una experiencia que el mediocampista mantiene muy presente.

“Yo siempre lo cuento, aunque haya sido categoría amateur. Fue muy importante para mí y fue el inicio de mi carrera”, recordó.

Aquel equipo era dirigido por Carlos Padín, entrenador que tuvo un papel fundamental en los primeros pasos de Muñoz. El futbolista mantiene hasta hoy un vínculo especial con quien fue su técnico en aquella etapa.

“Con Carlos tengo una amistad, un aprecio muy grande porque él confió en mí. Lo tuve siempre en inferiores y después, cuando él asumió en Primera, yo tenía 16, 17 años y él ya me quería poner ahí. Me empezó a dar rodaje, me dio confianza para jugar en ese equipo del ascenso, que lo jugué en todo el torneo”, relató.

Aquel ascenso fue el comienzo de un camino que posteriormente lo llevaría a otros desafíos. Tristán Suárez y Gimnasia de Mendoza también aparecen entre los clubes con los que consiguió subir de categoría, y ahora el objetivo vuelve a estar puesto en Colón.

“Este año tengo la expectativa y la ilusión intacta de poder lograrlo con este club. La verdad que sería algo inmenso y para eso estamos trabajando”, aseguró.

Mucho antes de llegar al fútbol profesional, Muñoz tuvo que hacerse fuerte en el fútbol de Río Gallegos. Desde muy joven comenzó a competir con jugadores de categorías superiores, una experiencia que terminó siendo fundamental para su formación.

“Siempre jugaba con una categoría más grande y eso también a uno le da muchas mañas y le ayuda mucho. Me ayudó un montón a la hora de venir acá, porque ya tenía mucho rodaje”, explicó.

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En una práctica en Colón de Santa Fe, divirtiéndose con la pelota, como cuando era chiquito y daba sus primeros pasos.

Para el santacruceño, enfrentarse desde chico con jugadores mayores significó adquirir herramientas que después fueron importantes al momento de dar el salto al fútbol profesional.

“Es otra categoría, se juega otra cosa, y esas cosas me dejaron muchas enseñanzas que me ayudaron para llegar hoy acá donde estoy”, sostuvo.

El recorrido tampoco estuvo exento de dificultades. En 2018, cuando jugaba en Ferro, sufrió una rotura de meniscos que lo obligó a atravesar un período de recuperación. Un año después tuvo que enfrentar una situación todavía más compleja a raíz de una lesión en el tórax.

Muñoz aseguró que, pese a la dificultad de esos momentos, nunca permitió que las lesiones lo afectaran desde lo emocional y eligió afrontar cada recuperación con paciencia.

“Gracias a Dios no he tenido muchas lesiones. Estas dos que vos mencionas son las únicas y más importantes, como más largas. El menisco me había llevado un mes cuando estaba en Ferro y nunca me afectó en lo emocional”, contó.

Su manera de afrontar esos momentos también quedó reflejada en una filosofía que mantiene hasta hoy: respetar los tiempos de recuperación y evitar que la ansiedad por volver termine generando nuevos problemas.

“Siempre me tomo las cosas con calma. Si es momento de recuperarse, me recupero y nunca me vuelvo loco. Esa ansiedad de querer volver rápido te lleva a volver a lesionarte”, explicó.

La segunda lesión fue particularmente complicada. El futbolista debió permanecer internado durante unos 15 días luego de sufrir una lesión que afectó uno de sus pulmones.

“Me llegó a tener 15 días tirado en una cama en el hospital, hasta que se reconstruyó un poco el pulmón. Fue muy rara la acción, porque se me había pinchado un pulmón entrenando”, recordó.

Con todo lo vivido, Muñoz encontró en aquellas experiencias otra enseñanza para su carrera: “Siempre pienso que todo pasa por algo. Trabajamos todo el tiempo para eso y después volvemos más fuertes que nunca”.

Ahora, el presente lo encuentra con un nuevo compromiso especial. Colón tendrá que enfrentarse a All Boys y el partido significará para Muñoz el regreso a Floresta, donde jugó durante dos temporadas y construyó una relación cercana con dirigentes, empleados y simpatizantes.

“Tenemos un lindo partido ahora con All Boys, que es un club donde yo jugué dos años. Le tengo mucho aprecio. Conozco a toda la gente: utilero, presidente, dirigentes”, contó.

El encuentro tendrá además un condimento especial porque ambos equipos tienen objetivos importantes por delante. Para Muñoz será también la oportunidad de regresar a una cancha donde dejó buenos recuerdos y donde llegó a ser capitán.

“Los dos nos jugamos cosas importantes. Estoy preparando esta semana de la mejor manera y es lindo volver otra vez a Floresta, volver a esa cancha. La verdad que es un partido muy especial para mí”, manifestó.

En All Boys también quedó uno de los goles más recordados de su paso por el club: una espectacular chilena convertida en 2022. Consultado sobre la posibilidad de recibir algún reconocimiento por aquella conquista, el futbolista respondió con cautela, aunque dejó en claro el cariño que conserva por la institución.

“Vamos a ver, no sabes con qué te podes llegar a encontrar. Yo creo que con la gente me ha ido muy bien. He tenido un año muy bueno y un año en que nos tocó pelear abajo, pero me tocó ser capitán del equipo y creo que hay una buena relación con la gente”, señaló.

Más allá de la camiseta que cada uno defienda, Muñoz conserva un profundo agradecimiento por su paso por el club de Floresta.

“Siempre agradecido al club, a la gente, a los dirigentes, porque siempre me han tratado muy bien y me han ayudado a crecer mucho”, afirmó.

Mientras su presente transcurre en Santa Fe, Río Gallegos continúa siendo una parte fundamental de su historia. El futbolista reconoce que recibe permanentemente mensajes de apoyo desde su ciudad natal y valora especialmente ese acompañamiento.

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Unos años atrás: Matías Muñoz con el plantel del Boxing que se consagró campeón de los Juegos Evita 2009 bajo la conducción técnica de Rubén Capovilla. FOTO: ARCHIVO LA OPINIÓN AUSTRAL

“Quiero agradecerle también a toda la gente de Gallegos. Siempre me llegan sus mensajes de apoyo, que eso es muy lindo para uno, lo reconforta”, expresó antes de despedirse.

Desde aquel ascenso con Boxing en 2014 hasta sus experiencias con Tristán Suárez y Gimnasia de Mendoza, Muñoz fue construyendo una carrera a base de esfuerzo, aprendizaje y perseverancia. Hoy, con la camiseta de Colón, vuelve a perseguir el mismo objetivo que ya conoce: ascender.

El camino que comenzó en Río Gallegos lo llevó a distintos escenarios del fútbol argentino y ahora tiene una nueva parada en Santa Fe. Allí, en el Cementerio de los Elefantes, ya consiguió marcar su primer gol y vivir una de esas noches que alguna vez imaginó.

La historia continúa y la ilusión también. Para Muñoz, el próximo desafío vuelve a ser el mismo: seguir jugando, seguir creciendo y, si el fútbol se lo permite, volver a festejar un ascenso.

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