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Hubo informes técnicos, pericias, discusiones sobre reglamentos, sistemas de comunicación, baterías, válvulas y protocolos. Hubo también semanas enteras de testimonios de almirantes, comandantes, peritos y especialistas. Sin embargo, la audiencia de este jueves tuvo un peso diferente. El juicio por el hundimiento del ARA San Juan en Río Gallegos dejó por algunas horas los expedientes y los tecnicismos para escuchar a quienes cargan desde hace casi nueve años con el dolor más profundo: los familiares de los 44 tripulantes.

Lorena Arias, querellante, dejando caer algunas lágrimas. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Pasadas las 9 de la mañana comenzó la trigésima audiencia del debate oral que se desarrolla en la capital de Santa Cruz para determinar responsabilidades por la tragedia ocurrida en noviembre de 2017. Frente a los jueces, uno a uno fueron tomando la palabra madres, esposas, hermanas y familiares de los marinos fallecidos. Cada intervención estuvo atravesada por el mismo reclamo: verdad, justicia y memoria.

Los jueces Luis Giménez, Mario Reynaldi y Enrique Baronetto. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

La primera en declarar fue Alicia López, madre de Lautaro Nolasco, oriunda de Salta. Con la voz quebrada recordó el recorrido de su hijo dentro de la Armada y los comentarios que realizaba sobre las condiciones del submarino. “Él había ingresado a la Armada en el 2007, se fue a Punta Alta a estudiar, a los cuatro años le dieron el pase a Mar del Plata“, recordó.

Alicia López.

La mujer aseguró que su hijo le hablaba de problemas en las baterías de la nave.”Nos decía que las baterías no estaban bien. El ácido de la batería una vez lo había salpicado, no podían hacer viajes largos por el tema de las baterías. Nosotros nos preocupábamos por eso”. También relató que meses antes de la tragedia el joven atravesaba momentos difíciles. “Hubo momentos en los que la pasaba muy mal. Un compañero de mi hijo dijo que después de un hecho iba a pedir la baja. Me dijo que le agarraban pesadillas“.

Luis Tagliapetra conmovido durante un testimonio. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Finalmente, mirando a los magistrados, expresó una frase que resumió el sentimiento de muchas familias. “Perder a un hijo es lo peor que hay. Se sufre nuestro hijo. Ayer fue su cumpleaños. Hace nueve años que no lo tengo. Esto fue de los que mandan arriba. Por ellos no tengo a mi hijito”.

Después llegó el turno de Isabel Polo, hermana de Daniel Polo. Su relato estuvo marcado por los años de lucha que siguieron a la desaparición del submarino. “Es difícil lo que estamos pasando. Tuvimos que acostumbrarnos a la lucha, a querer saber qué pasó con nuestros familiares. Llegamos a encadenarnos en Plaza de Mayo para que el gobierno de Macri nos escuchara”.

Isabel Polo.

También hizo referencia a las declaraciones realizadas el día anterior por algunos de los acusados. “Escuché a López Mazzeo. Él dijo que estaba ofendido, pero nosotros estamos rotos hace casi nueve años. Villamide dijo que tuvo un castigo cuando lo echaron, pero nosotros no pudimos elegir una última morada para nuestro ser querido” y agregó: “Queremos la máxima pena posible, pero eso no nos va a devolver a mi hermano. Solo nos quedan las fotos. Fotos que duelen. Es lo que nos queda”.

Paola Monzón, hermana de Jorge Monzón, describió las consecuencias psicológicas que dejó la tragedia en toda su familia. “Mi mamá no puede hablar porque está bajo tratamiento psiquiátrico. Queremos justicia. Los hechos fueron terribles. Vulneraron muchos derechos”.

Paolo Monzón.

La mujer sostuvo que su hermano había advertido sobre problemas estructurales. “Mi hermano le había contado a mi mamá que la Armada no daba la infraestructura y el mantenimiento que tenían que dar”. Y lanzó una de las frases más contundentes de la jornada: “Los mandaron a la muerte con todas estas cosas. Queremos que quede claro que fueron víctimas, no héroes, de una corrupción que sigue por cuestiones de ego”.

Claudio Villamide, Juan Pablo Vigliero y Magalí Crespo escuchando a los familiares. FOTO:LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL

Una de las intervenciones más fuertes fue la de Jesica Gopar, viuda de Fernando Santilli, quien recordó haber sido víctima de tareas de inteligencia. “Fui perseguida por una gacetilla de la Armada. Revelaron mi información financiera en el 2018. Violaron la intimidad de una viuda de un hombre del que no pudo despedirse”. También relató las secuelas emocionales: “Tuve ataques de pánico. Sentía que me moría. Esperé ocho años este momento”.

Jesica Gopar.

La madre de Luis Alberto Niz, Esther Rojas, apeló a una imagen profundamente dolorosa para describir la pérdida. “Le cortaron las alas. Sus sueños se quedaron en el agua junto a él” y dejó una definición que generó un profundo silencio en la sala: “No siento que mi hijo sea un héroe. No dio la vida por la patria. Le arrebataron la vida“.

Esther Rojas.

Victoria Morales, madre de Luis Esteban García, recordó los años de incertidumbre que atravesaron los hijos del tripulante.

“Escuchamos muchas mentiras, como las del vocero Balbi cuando nos hablaba en 2017. También las declaraciones de López Mazzeo y Villamide nos hicieron mucho daño” y añadió: “A mis nietos les dijeron que su papá todavía está navegando porque no tenemos nada concreto. Los jueces tienen la posibilidad de llegar a una verdad”.

Vctoria Morales.

Jacqueline Monzón también se refirió al sufrimiento posterior a la desaparición. “Paré mi vida en el momento en que pasó la tragedia. Estuve meses en la Base Naval durmiendo en el piso y escuchando faltas de respeto de los altos mandos”. Con evidente indignación manifestó: “Me da muchísimo dolor que les quieran echar la culpa a los 44. Mi hermano era sumamente profesional”.

Jacqueline Monzón.

Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando Lucía Zunda nombró uno por uno a los tripulantes fallecidos. Tras finalizar la extensa lista, cerró su intervención con una frase que emocionó a todos los presentes. “Memoria y honor para nuestros 44 héroes, que continúan en patrulla eterna”.

Mirta Coria, madre de Fabricio Alcaraz, recordó una conversación que hoy resuena con especial crudeza. “Una vez me dijo que si pasaba algo o salías o te ibas para abajo”.

Mirta Coria.

Luego contó que meses antes le había relatado otro incidente: “me había dicho que había entrado mucha agua” y concluyó: “No quiero que esto pase de vuelta. Necesito justicia, verdad y no olvidarnos. No tenemos un lugar donde dejar una flor”.

Andrea Mereles, viuda de Alfaro Rodríguez, pidió que la búsqueda de verdad no se detenga. “Fueron nueve años de dolor, incertidumbre y sin respuestas. Hemos soportado el dolor y mantenido viva la memoria de nuestros seres queridos”.

Andrea Mereles.

Marisa Villarreal, esposa de Marcelo Leiva, recordó que su marido no debía participar de aquella navegación. “A él no le correspondía navegar. Por cuestiones laborales tuvo que ir”. Luego apuntó directamente contra quienes impartieron las órdenes. “Alguien dio una orden que es el asesino de 44 vidas”.

Marisa Villareal.

Claudio Ariel Rodríguez, hermano de Hernán Rodríguez, defendió la profesionalidad de la tripulación. “Es mentira cuando dicen que les faltaba profesionalismo. Los que tienen la culpa son los que estaban en tierra”.

Claudio Rodríguez.

Mientras tanto, Gabriela Acosta, esposa de Esteban García, reveló un episodio que aún hoy no logra comprender. “Me borraron los mensajes con mi marido del celular. Había un mensaje para nuestro hijito y lo perdí”.

Gabriela Acosta.

La última intervención fue la de Yolanda Mendiola, madre de Leandro Fabián Cisneros, quien recordó las movilizaciones realizadas durante los años posteriores a la desaparición. “El gobierno nos mintió.

Yolanda Mendiola.

Llegamos a encadenarnos en Plaza de Mayo”. Y cerró con una frase que sintetizó el espíritu de toda la audiencia. “Quiero justicia. No tengo una tumba para mi hijo. Sigo esperando justicia por nuestros 44. Voy a estar de pie y por eso apoyo este juicio”.

La audiencia concluyó sin discusiones técnicas ni debates jurídicos. Esta vez fueron las voces de las familias las que ocuparon el centro de la escena. Voces atravesadas por la ausencia, por la espera interminable y por una herida que sigue abierta.

A casi nueve años de la desaparición del ARA San Juan, el juicio se acerca a su etapa final a mediados de julio cuando lleguen los alegatos. Pero para quienes perdieron a sus seres queridos, la búsqueda continúa. No buscan solamente condenas. Buscan respuestas. Buscan verdad. Buscan que la historia de los 44 tripulantes no quede sepultada bajo el peso del tiempo y que la Justicia argentina, finalmente, les permita encontrar algo de la paz que les fue arrebatada aquel noviembre de 2017.

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