El avance de los incendios forestales en la Patagonia dejó a su paso postales de devastación, pero detrás de cada imagen hay historias concretas, vidas atravesadas por el fuego y proyectos que se derrumbaron en cuestión de minutos. Una de ellas es la de Benjamín y Esther, una pareja que lo perdió todo en Chubut y que hoy intenta rearmarse desde El Bolsón.

Se nos quemó todo, no nos quedó nada. Nos fuimos con lo puesto”, relató Benjamín con crudeza en diálogo con el programa A la Barbarrosa, por Telefe. El incendio no solo arrasó con su casa, sino también con los galpones, los animales y el aserradero, la herramienta central de su sustento económico. “Se perdieron nuestros animales. Se nos quemó la casa, los galpones, el aserradero que teníamos. Todo”, resumió, sin rodeos, poniendo en palabras la dimensión de la tragedia.

Benjamín vive desde hace 45 años en la zona de La Patriada, un territorio que conoce como la palma de su mano y donde construyó, a fuerza de trabajo, su vida.

Benjamín y Esther, perdieron todo por los incendios en Chubut.

Benjamín perdió el trabajo de toda su vida”, contó ella, con la voz cargada de angustia. Hoy, ambos se encuentran en una vivienda que Esther posee en El Bolsón. “Gracias a eso tenemos un lugar donde estar, porque quedamos con lo puesto”, explicó.

El momento del incendio quedó grabado como una secuencia de desesperación. “Me avisó uno de mis hijos y fui enseguida. El viento llevaba las llamas para otro lado, pero de golpe el fuego cambió de dirección y se nos vino encima. Vino una ráfaga de fuego impresionante”, recordó Benjamín. La situación se volvió crítica en cuestión de minutos. “Llegó el intendente y nos dijo que nos fuéramos. Agarramos los vehículos que pudimos y nos fuimos”, relató, dejando en evidencia que no hubo margen para salvar pertenencias ni herramientas.

La pareja chubutense habló con Georgina Barbarossa, en su programa “A la Barbarrosa”, por Telefe.

No era la primera vez que el fuego golpeaba su vida. “Es la segunda vez que perdemos todo”, señaló Benjamín. En 1987 habían sufrido un incendio, aunque lograron rescatar algunas cosas. En 2012, la pérdida fue total. Ahora, la historia vuelve a repetirse. “Es una tragedia, pero no bajamos los brazos”, afirmó, con esperanza y convicción.

Una postal que resume lo que se vive en Chubut: un incendio que no para y la incansable labor de brigadistas.

El aserradero portátil que poseía era la base de su economía. Gracias a él, en anteriores incendios habían logrado recomponerse. “Con el aserradero portátil que me quedó pudimos hacer un poco de economía. Empezamos de nuevo en ese mismo lugar y ahora también lo vamos a hacer”, explicó. Esta vez, sin embargo, el panorama es más complejo. “Va a ser terrible. No sé cómo voy a hacer para comprar el aserradero portátil, que es la base, y después el equipo para hacer fardos de pastos”, admitió, sin ocultar la incertidumbre.

El testimonio de Benjamín y Esther es el reflejo y la situación que hoy atraviesan decenas de familias chubutenses a raíz de los focos de incendio que azotan hace días a la Patagonia y que ya han afectado más de 2.300 héctareas.

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