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En Argentina, el 8 de diciembre es mucho más que el Día de la Inmaculada Concepción: es la fecha en la que millones de familias arman el arbolito de Navidad y dan inicio formal a la temporada navideña. La tradición se mantiene viva desde hace generaciones y se extiende hasta el 6 de enero, Día de Reyes.
Aunque nació asociada a lo religioso, hoy el armado del árbol se convirtió en un ritual cultural, visible en hogares, shoppings, monumentos, hoteles y espacios públicos, donde los pinos iluminados funcionan como atracción para grandes y chicos.
No existe una única explicación sobre el origen del árbol navideño. En las culturas nórdicas, por ejemplo, el 8 de diciembre se celebraba el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, y se lo veneraba con un árbol.
Una de las leyendas más difundidas es la de Martín Lutero, quien habría impulsado el uso del pino navideño en el siglo XVI luego de ver cómo las estrellas iluminaban los árboles durante un paseo nocturno. Encantado por esa imagen, llevó una rama a su hogar y la decoró.
Cómo llegó el arbolito a la Argentina
El primer registro del árbol de Navidad en el país aparece en 1807, cuando un inmigrante irlandés decoró una plaza pública con un pino adornado. Desde entonces, la costumbre se expandió rápidamente y terminó arraigándose en todos los hogares.
Además del sentido religioso y festivo, al árbol también se le atribuyen significados como el universo, la prosperidad, la vida, la siembra y la cosecha. Las clásicas manzanas que representaban el pecado original fueron reemplazadas por bolas de colores, guirnaldas y luces. Las velas -símbolo de la luz de Cristo- dieron paso a las luces eléctricas, pero la estrella de Belén en la punta continúa siendo infaltable.
El origen de los regalos bajo el árbol
La tradición de colocar regalos también tiene su historia. Se estima que en Belén la gente dejaba objetos preciados en el árbol para recibir buenas recompensas durante el año siguiente.
El vínculo con el 8 de diciembre se reforzó en 1854, cuando el papa Pío IX, a través de la bula Ineffabilis Deus, proclamó que la Virgen María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su existencia. De allí nació oficialmente el Día de la Inmaculada Concepción, fecha que terminó consolidándose como el clásico día del arbolito en Argentina.
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