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Un joven turista de nacionalidad neerlandesa, de 26 años, murió este martes luego de que la embarcación en la que realizaba una excursión turística por el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú volcara en el río Iguazú. El accidente ocurrió en medio de la crecida que registra el curso de agua y es investigado por las autoridades brasileñas.
La víctima integraba un grupo familiar de turistas provenientes de los Países Bajos y viajaba junto a la familia de su novia cuando, por causas que aún se intentan establecer, el pequeño bote perdió estabilidad y se dio vuelta. Como consecuencia, todos los ocupantes cayeron al agua.
La empresa Macuco Safari, concesionaria que organiza las excursiones náuticas en el Parque Nacional Iguazú, confirmó el fallecimiento del joven y expresó sus condolencias a la familia. Además, informó que suspendió temporalmente sus actividades mientras avanzan las investigaciones.
Ocho personas iban a bordo de la embarcación
En el bote viajaban ocho personas: seis turistas neerlandeses y dos integrantes de la tripulación, el piloto y el copiloto. Todos fueron rescatados por los equipos de emergencia que actuaron en el lugar.
El joven de 26 años sufrió un paro cardiorrespiratorio y recibió las primeras maniobras de reanimación por parte del personal del parque. Posteriormente fue trasladado en barco hasta el puerto y luego en ambulancia al Hospital Municipal Padre Germano Lauck, en Foz do Iguazú, donde se confirmó su fallecimiento.
Otras dos personas fueron derivadas al mismo centro de salud. Un hombre de 49 años permanecía consciente, orientado y respirando sin asistencia, mientras que otro de los ocupantes no requirió atención médica, aunque quedó en observación. El resto de los turistas fue asistido en el lugar y no presentó heridas de gravedad.
Investigan si la crecida del río influyó en el accidente
Tras el vuelco, efectivos de la Armada de Brasil se trasladaron al lugar para colaborar con el operativo de rescate y supervisar las acciones de los organismos de emergencia. La investigación quedó a cargo de la Capitanía Fluvial del Río Paraná, que buscará determinar las causas del accidente y establecer eventuales responsabilidades.
Uno de los aspectos que analizan los investigadores es el importante incremento del caudal del río Iguazú. Al momento del accidente, el flujo de agua alcanzaba unos 4,3 millones de litros por segundo, muy por encima del promedio habitual de 1,5 millones. Sin embargo, hasta el momento las autoridades no confirmaron si esa condición tuvo relación directa con el vuelco de la embarcación.
El hecho ocurrió pocos días después de que permaneciera cerrada la pasarela hacia la Garganta del Diablo, en el lado argentino de las Cataratas del Iguazú, debido al fuerte aumento del caudal. La estructura había sido reabierta recientemente tras una mejora en las condiciones del río.
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