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Casi un día sin energía eléctrica, no pueden naturalizarse. Lo ocurrido en el sur de Santa Cruz vuelve a poner en el centro de la escena la enorme responsabilidad que tiene Transener, la empresa encargada del transporte de energía en alta tensión, sobre un servicio esencial del que dependen miles de familias, hospitales, comercios, escuelas y actividades productivas.
La función de Transener no es generar ni distribuir energía en las ciudades. Su responsabilidad es transportar la electricidad a través de las líneas de alta tensión que integran el Sistema Argentino de Interconexión. Cuando ese sistema falla, las consecuencias las pagan los vecinos de toda una región.
En esta oportunidad, una falla en la red de transporte dejó prácticamente aislado al sur de la provincia durante casi todo un día. Mientras tanto, Servicios Públicos Sociedad del Estado debió sostener el sistema con generación propia y administrar la limitada disponibilidad de energía mediante cortes rotativos para reducir el impacto sobre la población.
El episodio vuelve a exponer una realidad preocupante: una región entera continúa dependiendo de una infraestructura cuya falla puede dejar sin suministro eléctrico a miles de usuarios durante horas. Cada interrupción provoca pérdidas económicas, afecta la prestación de servicios esenciales y altera la vida cotidiana de los santacruceños.
También quedó demostrado otro aspecto. Una vez que Transener restableció el servicio de transporte eléctrico, Servicios Públicos logró normalizar el abastecimiento en las distintas localidades en aproximadamente 30 minutos. Esto evidencia que el mayor inconveniente no estaba en la red de distribución provincial, sino en la falla registrada en el sistema de transporte operado por Transener.
La sociedad tiene derecho a exigir respuestas concretas. Un servicio estratégico como el transporte de energía requiere mantenimiento permanente, planificación e inversiones acordes a la importancia que tiene para el desarrollo de la Patagonia. No alcanza con restablecer el suministro después de casi 14 horas: también es necesario explicar qué originó la falla, qué acciones se adoptarán para evitar que vuelva a repetirse y cuáles son las inversiones previstas para garantizar un sistema confiable.
Porque cuando una sola falla deja a toda una región sin energía durante casi un día, ya no se trata de un hecho aislado: se trata de un problema que merece explicaciones y soluciones.
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