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“El Glaciar siente. Miniaturas del infinito blanco (Episodio 1)”, se titula la muestra de la artista platense Fernanda Piamonti, que quedará inaugurada este viernes en el Museo Glaciarium de El Calafate.
Desde 1993, Piamonti participa en Salones Nacionales e Internacionales en los que recibió numerosos premios-becas realizando residencias temporarias en Francia, Alemania y España.
Realiza muestras individuales en galerías y museos nacionales y después de 24 años, la artista nacida en La Plata vuelve a presentar una muestra en la villa turística.
En comunicación con Radio LU12 AM680, Piamonti manifestó: “El devenir de mi profesión hizo que siempre destacara el material como lo que dicta al artista y lo configura en su sentido más estilístico. Lo que traje al Glaciarium es una muestra con papeles fotográficos reciclados trabajados con tinta que guardé 20 años. Estuve pintando directamente en el glaciar en el 2012, gracias a una expedición que hicimos con ‘Berni’ Roil y también guardé esos materiales”.
Reconoció que “la conmoción, la impresión, me cambió la percepción para siempre, creo que eso le pasa a todo el mundo”.
La profesora y licenciada en Artes Visuales comentó: “Trabajo mucho la mirada en mis alumnos, que creo que es lo único que uno puede trabajar como docente, y la percepción, que es esto que el glaciar expande el registro del volumen, la luz, la temperatura, el valor y la paleta, este azul ficcional, esto hizo que haga una gran muestra, donde hay muchísimas piezas en políptico, son pequeñas piezas de 10×15 del papel de descarte de fotografía“.
“Con cintas de cassette, hemos hecho unas prendas. Para las inauguraciones en Buenos Aires, uso muchas bolsas de descarte de tienda de consumo que encuentro, todos esos materiales los pueden ver trabajados y de alguna manera transformados, no sé si en arte. El día que me muera podrían decir hizo arte o no, pero sí es un proceso creativo, valoro un montón, trabajar, indagar e insistir con los materiales“.
Piamonti reconoció que “el soporte me dictó que iban a ser pequeñas piezas, pero cada una está trabajada una por una. En la era de la IA también es interesante pensar que yo regulo en qué momento empiezo a sentir que eso, que en principio es una mancha, empezaba a ser el glaciar, a través de la evocación. Para mí fue muy potente”.
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