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El Gran Premio de Países Bajos de Fórmula 1 tuvo un comienzo dramático en el circuito de Zandvoort. Apenas en la primera vuelta, Max Verstappen sufrió un fuerte accidente que lo dejó fuera de competencia y obligó a la dirección de carrera a detener la prueba con bandera roja.
El piloto neerlandés perdió el control de su Red Bull al llegar a la curva 14, en un sector que presentaba condiciones complicadas debido a la presencia de agua sobre el asfalto. La pista todavía estaba húmeda por las lluvias que habían precedido al inicio de la carrera.
Verstappen no pudo mantener el control de su monoplaza y terminó impactando contra las protecciones. El golpe fue de gran magnitud y provocó importantes daños en el Red Bull, que quedó atravesado sobre la pista.
A pesar de la violencia del accidente, el tetracampeón del mundo rápidamente llevó tranquilidad a su equipo. Apenas se detuvo el vehículo, se comunicó por radio con su ingeniero, Gianpiero Lambiase, y aseguró: “I’m OK” (“Estoy bien”).
La situación, sin embargo, representaba un riesgo para el resto de los pilotos. El monoplaza de Verstappen quedó obstaculizando el trazado mientras el pelotón completaba la primera vuelta a gran velocidad.
Bandera roja y suspensión de la carrera
Ante la presencia del Red Bull sobre la pista y el peligro para los demás competidores, la dirección de carrera decidió mostrar bandera roja y detener inmediatamente el Gran Premio de Países Bajos.
La medida permitió que los servicios de asistencia pudieran ingresar al circuito para retirar el monoplaza y garantizar condiciones seguras para el resto de la competencia.
De esta manera, el inicio del GP de Países Bajos quedó marcado por el inesperado abandono de Max Verstappen, quien no pudo continuar ante su público en una carrera que comenzó bajo condiciones de pista particularmente delicadas.
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