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En horas del pasado sábado falleció Pedro Quenego a la edad de 96 años, uno de los mas recordados pilotos de los primeros tiempos, partícipe de incontables anécdotas de muchos años y reconocido como un excelente mecánico y preparador de auto de carrera.

Pedro había nacido en agosto de 1929 y cuando contaba con mas de 35 años, apareció por primera vez tripulando un Ford Ranchero V8 en la carrera que daría inicio a la categoría TC5000 actual, pero que en aquel tiempo era con motores de cuatro litros y carburación libre, y aquella primera vez tuvo lugar con el Gran Premio del Estrecho, disputado el 12 de febrero de 1963.

En aquella oportunidad, gracias a la organización del Atlético Boxing Club y de su presidente Alberto Raúl Segovia, vinieron pilotos chilenos a participar en una competencia que a través de los años fue la generadora del intercambio permanente hasta hoy con los puntarenenses, y aquella primera vez la victoria fue para José Muñiz con el Ford Mercury, seguido del chileno Goodfrey Finlayson con Ford Ranchero y tercero Eusebio Ilhero con Chevrolet, mientras que en la cuarta posición se ubicó Pedro Quenego con otro Ford Ranchero motor V8.

Luego Pedro reformaría una cupe Studebaker con motor “Champ” que había sido propiedad de la familia Campos, cortando algunas partes de la carrocería para mejorar su rendimiento, lo que duró poco tiempo.

En la época de oro del Turismo con las competencias de larga duración también Pedro Quenego tuvo mucho que ver dado que atendía dos autos de singular trascendencia para ese tiempo, y uno era el auto de Derrape Competición con los pilotos Carlos “Chaly” Serantes y Ernesto Susacasa y el Peugeot 504 de Sobregiro Competición que pertenecía a los empleados del Banco Provincia de Santa Cruz y que conducían Humberto “Tito” Fernández y Jorge “Cabezón” Alvarez, ambas unidades con motores provistos desde Buenos Aires por el reconocido Roberto Diaz.

Muchos recuerdan lo previo al inicio de las 24 Horas de 1972, donde vino Roberto Diaz a probar sus motores porque también los usaba el auto que luego sería el ganador de esa edición con José Muñiz, Edgardo “Gordo” Thevenon y Luis Ramiro “Cholo” López y se podrían contar muchas aventuras y hechos de ese tiempo, pero quizás sea mejor recordar la figura de Pedro Guenego, su taller de siempre al fondo de la entrada por la calle zapiola y su actual ubicación donde logró con el tiempo construir su propio taller.

Pedro Quenego mas allá de sus aventuras automovilística siguió trabajando hasta hace muy poco tiempo, y cuando uno visitaba su taller, un espacio dedicado al descanso con mesa y sillas y la infaltable pava de mate, contaba en sus paredes con muchas fotos y cuadros de pilotos y autos de los años 70, lo que seguramente vivió junto al protagonista hasta los últimos días de la pasada semana.

Se fue Pedro Quenego y con él, otra historia del automovilismo deportivo de los últimos 70 años, dejando como saldo el recuerdo de quienes lo hicieron posible a través del tiempo.

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