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El mercadito era un local comercial ubicado en la esquina de las calles Alcorta y Errazuriz, en diagonal con lo que hoy es “La medalla Milagrosa”, que luego con el tiempo pasó a pertenecer al Atlético Boxing Club y donde la entidad logró tener mayor espacio para sus actividades donde se comenzaron a realizar obras de teatro y el armado de un ring para la práctica del boxeo, donde dice la historia que comenzó a destacarse notoriamente y llegó a campeón , el socio Urcesino Fernández en 1926.
Como era de suponer se comenzaron a desarrollar con asiduidad las prácticas cada vez las intensas a tal punto que sobre finales de 1926 se organiza el combate entre Miguel Rau y Antonio Aguilar, quien era el campeón “gallo” de la ciudad de Punta Arenas por lo que el lugar cobró notoriedad internacional, porque Aguilar era representante del Club Scout de la ciudad chilena.
El árbitro fue Arturo Wilson y los jurados Máximo Loewnthal y Wally Williams, donde ganó el argentino por lo que la historia se repitió un tiempo después con el enfrentamiento entre Ricardo Gebard y Pedro Aquiles Riquelme ganada por el primero pero ya estaba afincada en el grupo del pueblo la práctica del boxeo y cada vez tomaba mas forma, llegando a principios de los años 30 cuando se llevaron a cabo dos campeonatos de selección, que sirvieron para buscar los locales que pelearían con los chilenos de Punta Arenas.
Esta organización que llevaron adelante los aficionados Américo Oreggia, Edmundo Linero y Francisco Cambó hicieron que surgieran figuras locales como Argentino Rubalcaba, los hermanos Cimadevilla, Jimmy Nicolich y otros que le dieron al grupo del Boxing la posibilidad de ser los representantes locales del boxeo.
La actividad se siguió cumpliendo en el ex “Mercadito” que en lugar de latas de tomate ofrecía teatro y boxeo y en 1944 resultaron mas campeones como Osvaldo Barría en peso mínimo, Manuel Barcia en peso mosca junto a Tito Cadiz, Pedro Cadiz y Oscar Aburto en peso gallo, Ramón Cádiz en peso pluma, Pedro Barragan en peso mediano, Omar Ortiz en medio pesado y Jimmy Nicolich en peso pesado.
La actividad siguió cumpliéndose de forma normal por muchos años, y siempre con el empuje del Boxing Club por delante, incluso cuando se construyó el edificio de la Avenida San Martín (la calle se llamaba Maipú), donde aparecieron varios que hacían sus primeras armas como amateur, como el recordado Carlos Monzón por ejemplo, que cuenta con una historia aparte, o figuras como Pascualito Pérez o tantos otros que hicieron de Río Gallegos una plaza importante del boxeo nacional.
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