Your browser doesn’t support HTML5 audio
Familiares, amigos y allegados del subcomisario Gabriel Trujillo Herrera convocaron a una manifestación pacífica para este viernes 2 de octubre a las 17:30 horas. El punto de encuentro elegido no es casual: los manifestantes se congregarán a los pies de “El Gorosito“, el emblemático monumento al trabajador petrolero ubicado en el centro de Caleta Olivia, con un objetivo claro y firme: exigir una modificación urgente en la carátula judicial del caso y poner fin a la libertad de la que actualmente goza el automovilista que causó su muerte.
La movilización cobra una relevancia superlativa al cumplirse exactamente cuatro meses de la partida del efectivo policial, de 39 años, quien al momento del hecho se desempeñaba con vocación y compromiso como subjefe de la Unidad de Prevención Barrial de la Policía de Santa Cruz en la localidad caletense. La conmoción por la pérdida de un servidor público en pleno ejercicio de sus funciones se transformó en indignación frente a lo que la familia considera una respuesta judicial tibia e insuficiente por parte de las autoridades intervinientes.
El trágico suceso ocurrió a fines de mayo de 2026, cuando Trujillo Herrera se desplazaba a bordo de su motocicleta con destino a cumplir un servicio adicional de seguridad. En ese trayecto, el uniformado fue embestido de manera violenta por un automóvil. La gravedad del impacto le ocasionó lesiones severas y un daño cerebral de carácter irreversible, diagnóstico que lo mantuvo internado en estado crítico durante varios días hasta que finalmente se confirmó su deceso el 2 de junio de 2026.
Las circunstancias que rodearon al siniestro vial agravaron desde el primer momento el dolor de la familia y el repudio de la comunidad. El conductor del rodado involucrado fue identificado como Cristian Alonso, un joven de 25 años. Los peritajes toxicológicos posteriores al hecho confirmaron lo que los testigos presenciales denunciaron en la escena: Alonso conducía en un severo estado de ebriedad, arrojando un nivel de alcoholemia de 1,5 gramos de alcohol por litro de sangre, cifra que supera ampliamente los límites permitidos y denota una conducta irresponsable al volante.
A la contundencia de las pruebas químicas se sumaron los testimonios de quienes presenciaron la colisión. Según relataron los testigos del episodio, tras el violento choque y al percatarse de que estaba siendo filmado por transeúntes con sus teléfonos celulares, el joven intentó ocultar su rostro colocándose una capucha e intentó volver a subirse al volante de su vehículo destruido con la clara intención de eludir la escena.
Pese a la gravedad del cuadro, a las pruebas colectadas y a la conducta desinteresada del acusado tras el impacto, el Juzgado de Instrucción N.º 1 de Caleta Olivia dispuso que Cristian Alonso continúe el proceso judicial en condición de libertad.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia