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El abogado Marcelo Fernández, representante de Carlos Álvarez, quien es investigado por la desaparición y muerte de Mario “Pato” García en Caleta Olivia, fue entrevistado por Radio LU12 AM680 de Río Gallegos y se refirió a la polémica por los supuestos lingotes de oro que fueron secuestrados por personal de Prefectura Naval Argentina tras un allanamiento.
En ese sentido, aseguró que las piezas presentadas en un comunicado del Ministerio de Seguridad de la Nación como cuatro lingotes de oro valuados en unos 1.200 millones de pesos serían, en realidad, una aleación metálica de uso industrial.
Según explicó, tienen una inscripción comercial que permitiría identificar el material y estarían “compuestas por bismuto, plomo, estaño y cadmio”. Fernández afirmó que las cuatro “pesan alrededor de 2.500 gramos y que no tienen relación con el oro”.
También, sostuvo que “no se había realizado una pericia para determinar oficialmente de qué estaban hechas”. Por eso cuestionó que se difundiera rápidamente que eran lingotes de oro y que se les asignara un valor. El abogado lamentó que esa información “podía exponer a la familia al presentarla como poseedora de una suma de dinero que no tiene”.
Al ser consultado sobre el origen de las piezas, el abogado afirmó que “eran recuerdos familiares que el abuelo de su defendido le había regalado” y que se encontraban desde hacía años en un baño en desuso de una casa antigua.
Los elementos eran utilizados como pisapapeles y habían quedado guardadas junto con otros objetos. También señaló que una pieza similar habría aparecido en una entrevista de Canal 2 realizada unos 16 años atrás. Álvarez sería coleccionista de antigüedades.
De este modo, Fernández negó que el material estuviera relacionado con el robo de oro ocurrido en la mina de Gobernador Gregores. Mencionó a LU12 AM680 que las piezas secuestradas tendrían una composición y una inscripción distintas a las del oro sustraído.
El vínculo entre García y Álvarez
El abogado defensor comentó que el procedimiento realizado en la vivienda fue el segundo. En esa oportunidad se secuestraron nuevamente teléfonos celulares, las cuatro piezas, una caja, una heladera utilizada para guardar alimento para perros y un automóvil.
Aprovechó para cuestionar el secuestro de un vehículo rojo que había en la vivienda y sostuvo que era el único medio de movilidad de una mujer de la familia para trasladarse a trabajar.
Además, explicó por qué cree que su defendido quedó bajo investigación: “Álvarez conocía a García desde hacía años, habían compartido reuniones, encuentros en talleres y actividades vinculadas con la pesca”.
Y agregó que un remisero habría indicado que dejó a García en una de las esquinas del sector y que la última señal del celular se habría registrado en un radio de unos 300 metros. Fernández sostuvo que esos elementos motivaron la investigación sobre su defendido, aunque afirmó que no se les comunicó otro motivo.
Cabe destacar que hubo más de 15 allanamientos en distintos puntos de Caleta Olivia, “no solo en la vivienda de los Álvarez”, afirmó el abogado penalista. Los procedimientos fueron en zonas de chacras, en el barrio Rotary y en locales comerciales. “Llevamos nueve meses y no tenemos imputado”, dijo.
Por último, Fernández se refirió a la intervención de Prefectura Naval Argentina: “La comisión investigadora inicial fue apartada después de que querellantes plantearan dudas sobre una posible intervención de funcionarios policiales”. Dichos cuestionamientos están relacionados a las declaraciones que García había hecho en Canal 2 antes de desaparecer.
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