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La violencia de género volvió a dejar un saldo devastador en la Argentina durante 2025. Según el Registro Nacional de Femicidios, trans-travesticidios y femicidios vinculados elaborado por la organización Mumalá, a lo largo del último año se registraron 266 femicidios en todo el país, once más que en 2024. Detrás de ese número frío y contundente hay historias truncadas, familias atravesadas por el dolor y comunidades enteras interpeladas por una problemática que, lejos de disminuir, continúa mostrando indicadores alarmantes, especialmente en algunas provincias del sur y el norte argentino.

El informe nacional vuelve a exponer patrones que se repiten año tras año. El 68 por ciento de los femicidios fue cometido por parejas o exparejas de las víctimas, mientras que el 62 por ciento ocurrió en la vivienda de la mujer o en el domicilio que compartía con el agresor. El espacio que debería representar mayor protección se transforma, en demasiados casos, en el escenario de la violencia más extrema. En este contexto, Mumalá advirtió que las provincias con las tasas más altas de femicidios durante 2025 fueron Santa Cruz, Misiones, Neuquén y Chaco.

Nahiara Pérez murió por el ataque de su hermano. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En Santa Cruz, el observatorio contabilizó cuatro casos a lo largo del año, todos ellos con características distintas, pero atravesados por un mismo denominador común: la violencia ejercida contra mujeres en situaciones de extrema vulnerabilidad. “Es urgente que se declare la emergencia”, sostuvo Victoria Aguirre, vocera nacional de Mumalá, al presentar los datos, y remarcó la necesidad de políticas públicas sostenidas que trasciendan los discursos coyunturales.

Uno de los casos que más conmocionó a la sociedad santacruceña fue el de Nahiara Pérez, ocurrido en marzo de 2025 en Río Gallegos. La joven fue brutalmente atacada en su propia vivienda durante la madrugada del jueves 20 de marzo. Eran cerca de las 5:50 cuando personal de la Comisaría Quinta acudió a un llamado desesperado de auxilio. Al ingresar al domicilio, los efectivos encontraron a Nahiara gravemente herida, con profundos cortes en el cuello y en los brazos. De acuerdo con los testimonios recabados en la investigación, el ataque fue perpetrado por su propio hermano. La joven fue trasladada en estado crítico, y el caso generó una fuerte reacción social por la violencia intrafamiliar involucrada.

Otro de los femicidios registrados en la provincia fue el de Antonella Aybar, una joven emprendedora de 25 años, oriunda de Caleta Olivia. En mayo de 2025, Antonella fue asesinada de manera brutal por su pareja de hacía siete años, Nicolás Moyano. El crimen ocurrió en una vivienda ubicada en la calle Escocia, en el barrio 13 de Diciembre. El caso volvió a poner en agenda el riesgo que enfrentan muchas mujeres dentro de relaciones prolongadas, donde la violencia se construye de manera silenciosa y progresiva hasta desembocar en desenlaces irreversibles.

El observatorio de Mumalá también incluyó dentro de sus registros el fallecimiento de Margarita Vega, ocurrido en julio de 2025 en Río Gallegos. Margarita, de 56 años, fue hallada sin vida en su domicilio de la calle Grillo al 400, en el barrio Natividad de Jesús. Si bien el cuerpo no presentaba indicios de violencia y todo apuntaba a que la muerte se debió a las múltiples enfermedades de base que padecía, el caso fue inicialmente abordado bajo el Modelo de Protocolo Latinoamericano de Investigación de las Muertes Violentas de Mujeres por Razones de Género, al que la provincia de Santa Cruz se encuentra adherida. Este procedimiento, que busca descartar de manera exhaustiva la hipótesis de femicidio, explica por qué el caso fue incorporado en las estadísticas, aun cuando posteriormente no se confirmara la existencia de un crimen por razones de género.

Sabrina Vega tenía 22 años y era madre de una nena de 5.

El cuarto caso que marcó el año en la provincia fue el de Sabrina Ayelén Vega, una joven madre de 22 años de la ciudad de Puerto Deseado. El 8 de diciembre de 2025, Sabrina fue asesinada en un departamento que luego fue incendiado de manera intencional. Su pareja, Maximiliano Oviedo, de 26 años, fue detenido pocas horas después tras un intenso operativo de búsqueda llevado adelante por la División de Investigaciones. La detención se concretó en una zona descampada de la ciudad, en cumplimiento de una orden de captura emitida por la Cámara Criminal de la zona norte. El caso generó una profunda conmoción en Puerto Deseado y volvió a encender el reclamo por mayor protección para las mujeres jóvenes y madres en contextos de violencia.

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