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El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede presentar cuadros graves, especialmente en personas no vacunadas. Ante la detección de un caso sospechoso, las autoridades sanitarias remarcaron la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y revisar los esquemas de vacunación.
Se trata de una infección que puede provocar complicaciones como neumonía, encefalitis y sordera, por lo que la prevención mediante la vacunación continúa siendo la principal herramienta para evitar la circulación del virus.
Cuáles son los síntomas del sarampión
Los primeros signos suelen aparecer entre los 10 y 14 días posteriores al contacto con el virus. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Fiebre alta.
- Manchas rojas en la piel.
- Conjuntivitis.
- Secreción nasal.
- Tos.
Ante la presencia de estos síntomas, especialmente si la persona no cuenta con el esquema de vacunación completo o estuvo en contacto con un caso sospechoso, se recomienda realizar una consulta médica y evitar la circulación para reducir posibles contagios.
Cómo se transmite el sarampión
El virus se transmite principalmente a través del aire, mediante las pequeñas partículas que una persona infectada elimina al toser o estornudar.
También puede propagarse por contacto con superficies contaminadas. El virus puede permanecer activo hasta dos horas en el ambiente, lo que favorece su capacidad de transmisión.
Desde Salud remarcaron que una persona infectada puede contagiar hasta a 9 de cada 10 personas que no estén vacunadas.
La vacuna, la principal herramienta de prevención
La prevención del sarampión se realiza mediante la vacuna triple viral, incluida en el Calendario Nacional de Vacunación.
El esquema vigente establece:
- Primera dosis: a los 12 meses de vida.
- Segunda dosis: niños y niñas nacidos hasta el 30 de junio de 2024: reciben la segunda dosis entre los 4 y 5 años.
- Niños y niñas nacidos desde el 1° de julio de 2024: reciben la segunda dosis a partir de los 15 meses de vida, sin necesidad de esperar hasta los 5 años.
- Personas de 5 años o más: deben acreditar al menos dos dosis aplicadas después del primer año de vida.
- Adultos nacidos antes de 1965: no necesitan vacunarse, ya que se considera que cuentan con protección por haber tenido contacto con el virus en la comunidad.
- Personal de salud: debe contar con el esquema completo de vacunación, debido a la exposición frecuente a pacientes.
Ante un caso sospechoso, Salud refuerza la vigilancia
El sarampión había sido eliminado en Argentina gracias a las altas coberturas de vacunación, pero la circulación del virus en distintos lugares del mundo mantiene vigente la necesidad de sostener los controles y completar los esquemas de inmunización.
Las autoridades sanitarias recuerdan que la vacunación no sólo protege a quien recibe la dosis, sino que también reduce la posibilidad de transmisión hacia bebés, personas inmunocomprometidas y otros grupos vulnerables.
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