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La investigación por el estremecedor hallazgo de restos humanos en Caleta Olivia dio un paso significativo en las últimas horas. En una de las manos encontradas se logró obtener una huella dactilar utilizable, un dato que podría resultar determinante para establecer la identidad de la persona y avanzar en el esclarecimiento de un caso que mantiene en vilo a la comunidad.
El caso que sacudió a la ciudad de El Gorosito desde hace más de una semana sumó en las últimas horas un elemento central que renueva las expectativas de la investigación. Según pudo confirmarse, los peritos lograron levantar una huella dactilar de una de las manos humanas halladas en inmediaciones del Barrio 13 de Diciembre, un avance técnico que podría permitir, a través de bases de datos oficiales, ponerle nombre y apellido a los restos encontrados.
El hallazgo original se produjo el pasado 22 de enero, cuando un transeúnte que circulaba por un descampado cercano al mencionado barrio advirtió la presencia de restos humanos y dio inmediato aviso a las autoridades. La intervención policial no tardó en desplegarse y, al arribar al lugar, los efectivos constataron la presencia de una mano humana.
Con el correr de las horas y a partir de un exhaustivo rastrillaje en la zona, se fueron encontrando más partes del cuerpo: otra mano con antebrazo, dos pies y restos craneales en un estado que, según trascendió, dificultaba su reconocimiento inmediato.
Ante la gravedad de la situación, el sector fue rápidamente aislado y se dio inicio a las actuaciones judiciales correspondientes. Desde entonces, la causa quedó en manos de la Seccional Cuarta, con la colaboración de distintas divisiones policiales y bajo la supervisión de la Justicia, que ordenó avanzar con todas las medidas necesarias para determinar tanto la identidad de la víctima como las circunstancias que rodearon el hecho.
En este contexto, la obtención de una huella dactilar representa un punto de inflexión. Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que no siempre es posible recuperar este tipo de evidencia en casos donde los restos presentan un avanzado estado de deterioro, por lo que el dato adquiere un valor probatorio significativo. De confirmarse la identidad a través de los sistemas de registro, se abriría una nueva etapa en la causa, orientada a reconstruir los últimos movimientos de la persona y a establecer si se trata de un hecho accidental, violento o de otra naturaleza.
Mientras tanto, los rastrillajes continúan. En las últimas horas se reactivaron las búsquedas en sectores aledaños al lugar del hallazgo inicial, con el objetivo de localizar posibles nuevos restos o elementos que puedan aportar información relevante a la investigación. Para reforzar estas tareas, se incorporó la División Canes proveniente de Río Gallegos, con un perro especialmente entrenado para la detección de restos humanos, una herramienta clave en operativos de estas características.
El hermetismo es casi total. Las autoridades evitaron brindar mayores precisiones y no descartan ninguna hipótesis, conscientes de la sensibilidad del caso y del impacto social que generó en la ciudad. La zona donde fueron encontrados los restos es frecuentada habitualmente por vecinos para actividades recreativas y caminatas, lo que incrementó la conmoción y el temor entre quienes viven en las inmediaciones.
A la espera de información oficial, la comunidad sigue con atención cada novedad de un expediente que avanza paso a paso. La posibilidad de identificar a la persona a partir de una huella dactilar no solo permitiría dar respuestas a los investigadores, sino también a eventuales familiares que podrían estar buscando a un ser querido.
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