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Apenas el árbitro marcó el final del encuentro, una interminable caravana de vehículos comenzó a recorrer las principales avenidas de Caleta Olivia con banderas argentinas, bocinazos y cánticos que rápidamente confluyeron en el emblemático monumento, punto de encuentro habitual para las grandes celebraciones.
Familias enteras, jóvenes, niños y adultos mayores compartieron una noche cargada de emoción y orgullo nacional. El celeste y blanco dominó el paisaje, mientras los hinchas entonaban canciones dedicadas a la selección.
El triunfo por 3 a 1 sobre Suiza alimentó la ilusión de millones de argentinos que sueñan con una nueva consagración.















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