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Caleta Olivia, al norte de Santa Cruz, vivió horas de extrema tensión y demanda logística luego de ser golpeada por un temporal de viento de una intensidad “que no esperábamos tanto”, según relató Segundo Rodríguez, el jefe de Protección Civil local, a La Opinión Austral. Si bien el pico de la contingencia ya pasó, la ciudad sigue lidiando con las secuelas de un fenómeno que generó daños estructurales masivos y obligó a una respuesta comunitaria e interinstitucional sin precedentes.
Rodríguez, al frente del equipo de Protección Civil, confirmó que el trabajo ha sido incesante, comenzando ayer con la prioridad de atender la voladura de techos y la caída de palmas en diversos puntos de la ciudad. Este martes, en el pos temporal, la labor se centra en el acondicionamiento urbano, especialmente en la Terminal de ómnibus y en la gestión de los numerosos cables caídos, además de asegurar las palmas que quedaron a los costados de las veredas para que el servicio público pueda reubicarlas.
La geografía del golpe y la evacuación
El viento no discriminó, pero sí tuvo sus zonas más afectadas. Segundo Rodríguez señaló que, si bien la afectación fue general, Protección Civil identificó barrios particularmente golpeados, mencionando el asentamiento Bicentenario y el barrio Hípico. El jefe de PC subrayó que la intensidad de las ráfagas fue inesperadamente fuerte, concentrándose especialmente durante la mañana y el mediodía de la jornada anterior.
El titular de Protección Civil precisó que se asistió a gente evacuadas, incluyendo un contingente de jubilados que se encontraba de paso por Caleta Olivia y que quedó varado porque la ruta estaba cortada. Estas personas, unas 60 en total, fueron resguardadas. Además, otras 60 personas más fueron recibidas en el complejo municipal. Rodríguez aprovechó la ocasión para destacar y felicitar al personal de Desarrollo Social, que “estuvo a la altura de las circunstancias” ayudando a estos damnificados.
Una de las claves para que la contingencia no escalara a tragedia fue la colaboración entre distintos organismos. Desde Protección Civil, se extendió un amplio agradecimiento a todas las partes involucradas. La asistencia llegó desde la capital provincial, con el apoyo de Protección Civil de Río Gallegos. También se sumaron activamente el Ministerio de Seguridad de la provincia, los bomberos provinciales y los bomberos voluntarios.
No obstante, en un guiño a la solidaridad, Rodríguez hizo una mención especial a la ayuda espontánea de los vecinos. “Tuvimos ayuda de algunos vecinos que nos veían y nos daban una mano porque por ahí no dábamos abasto con todos los requerimiento que teníamos“, relató el jefe de Protección Civil.
Rodríguez lanzó una advertencia clara a la comunidad: “Hay muchas chapas sueltas, entonces una ráfaga de 70 km/h pueden llegar a ser desprendidas“. El riesgo de que fragmentos de techos y estructuras causen accidentes sigue siendo alto.
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