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La ola de frío polar que golpea a toda la provincia de Santa Cruz, con precipitaciones alternadas de lluvia y nieve y marcas térmicas que se desploman bajo cero, encontró a la localidad de Caleta Olivia con las defensas bajas y expuesta a una crisis urbana sin precedentes. La alerta es máxima y las autoridades piden tener precauciones al transitar.
El problema más grave se concentra en los barrios que carecen de pavimento o tienen una capa asfáltica muy deteriorada. El agua acumulada no corre, se mezcla con la tierra suelta y crea capas profundas de barro espeso y resbaladizo. Calles enteras quedaron anegadas, con pozos ocultos y zanjas que se convierten en trampas tanto para vehículos como para quienes intentan desplazarse a pie.
“Es imposible caminar sin hundirse hasta los tobillos ni arriesgarse a caer en cualquier momento”, comenta una vecina consultada por La Opinión Austral. La situación afecta directamente lo más básico: ir al trabajo, hacer un trámite, comprar alimentos o llevar los chicos a la escuela se transformó en una tarea extenuante y llena de obstáculos. Quienes no cuentan con automóvil quedaron prácticamente aislados en muchos sectores.
Mientras algunas avenidas principales aguantan mejor el temporal, apenas se avanza hacia las zonas residenciales más nuevas o históricamente postergadas, el asfalto desaparece y la geografía urbana se vuelve impredecible. El frío extremo, con sensaciones térmicas que rondan los -15 °C, agrava la situación: el barro se endurece, se forman charcos congelados y el riesgo de accidentes o enfermedades aumenta considerablemente.
Las autoridades locales ya fueron puestas en conocimiento de la crítica situación, pero hasta el momento los vecinos reclaman acciones urgentes de mantenimiento, despeje y reparación de calzadas que soporten estas condiciones climáticas típicas de la zona. El temporal continúa y se prevé que las calles sigan intransitables por varios días más, manteniendo a la ciudad en estado de alerta y dificultando cualquier actividad normal.
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