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Dos mes
Recientemente se cumplieron dos meses de la desaparición de Mario “Pato” García, el hombre de 50 años de la localidad de Caleta Olivia. Gisella Cruz, hermana, fue consultada por La Opinión Austral sobre cómo era Mario, qué hacía de su vida y qué representaba para la familia. La vecina contó que tenía muchas pasiones, como árbitro en fútbol de salón, masajista general y deportivo y ayudante de cocina. Además, que disfrutaba la pesca como deporte y como oportunidad para conocer nuevas personas.
Asimismo, dio a conocer que Mario “tiene retaso madurativo e hiperactividad” y que cuando era niño “sufría convulsiones”, por lo que tiene Certificado Único de Discapacidad (CUD) y sus estudios los cursó en la Escuela Especial N° 2 de la ciudad de Caleta Olivia. También se refirió a su pasado delictivo -una ocasión que agredió a una mujer del barrio Miramar en situación de robo- y lamentó que en esa ocasión “no tuvo la contención necesaria“.
“Mi hermano siempre estaba para mí y mis hijas, jamás tuvimos un ‘no’ de respuesta por su parte, estaba predispuesto a ayudar“, contó Gisella y agregó que luego del fallecimiento de su madre, Mario se convirtió en su compañero. “Lo extrañamos siempre venía a casa, dos o tres veces al día, a mi me llamaba hasta cinco veces porque dependía mucho de mi ayuda en cosas relacionadas a la lectura y escritura.
Finalmente, al pedido de “qué palabras le diría hoy a su hermano”, la mujer comentó con dolor: “Le diría que lo amo y que me perdone por no tener tanta paciencia. Y que gracias por ser el mejor tío para mis hijas, gracias por amarlas tanto”. La ausencia de Mario García dejó un enorme vacío en una familia que, al día de hoy, sigue en búsqueda de la verdad, a la espera de algún resultado de la pericia de ADN o los trabajos de la comisión investigativa.
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