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Pasaron 13 días desde que Roberto Argel de 38 años se convirtió en la primera víctima de un homicidio en la localidad de Caleta Olivia. El hombre se encontraba junto a dos hermanos y un primo cuando fue ultimado de un balazo, en una vivienda que se encuentra ubicada en la avenida Santa María del barrio Ceferino Namuncurá. El crimen tuvo lugar el miércoles 19 de febrero.
Por el hecho, el martes 25, personal de la División de Investigaciones (DDI), llevó a cabo una serie de allanamientos en los barrios Rotary XXIII, Nuevos Pobladores y Los Pinos. Además de secuestrar estupefacientes, un arma, municiones y elementos robados, detuvieron a dos hombres de 23 y 26 años. Los jóvenes fueron indagados el pasado miércoles 26 por el juez Marcos Pérez Soruco del Juzgado de Instrucción Penal N° 1.
Luego de declarar ante el magistrado, el nombre de 23 años quedó detenido en una dependencia policial, a la espera de que se resuelva su situación procesal, algo que ocurriría el próximo 12 de marzo. Según conoció La Opinión Austral, se trata de Ezequiel Carrizo, un hombre que sería apodado como “chiqui” y que está sospechado de haber efectuado los tres disparos desde un vehículo Chevrolet Corsa. El detonante del ataque habría sido una discusión entre dos grupos de hombres.
Qué dijo la pareja
Daniela, quien estaba en una relación amorosa con la víctima desde hace años y tenían una hija en común, habló con La Opinión Austral, aunque reconoció que “no confío en nadie” por lo sucedido días atrás en la localidad caletense. “Con mí marido vivíamos en Piedra Buena, a los 19 años nos fuimos a vivir a Pico Truncado y ya hacía casi cuatro años que no visitábamos Caleta Olivia, él no tenía nada que ver con esa gente”, comentó la mujer.
Finalmente comentó que Argel se encontraba en la localidad de El Gorosito debido a una propuesta laboral. “Trabajaba en las represas, pero como sabes las obras están paradas, y él tenía posibilidad de entrar a trabajar en otro lado porque era capataz en la empresa”, contó y le insistió a este medio en “que quede claro que no estábamos ni enterados, ni conocíamos a esa gente, mí marido cuando nos fuimos nunca más quiso saber de los parientes que tenía (en Caleta)”.
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