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En un operativo llevado a cabo por la División Operaciones Rurales de Caleta Olivia demostró, una vez más, que la función policial en el interior está íntimamente ligada a la asistencia social y a la contención de las familias que mantienen viva la presencia soberana en el campo.

El despliegue tuvo como destino el paraje conocido como “El Encuentro”, un establecimiento rural situado a la altura del kilómetro 2116 de la Ruta Nacional N.º 3. Hasta allí llegó una comisión de efectivos policiales con un objetivo claro y urgente: concretar la entrega de leña, un recurso que en el norte de Santa Cruz no es un simple insumo, sino el elemento fundamental para hacerle frente al crudo clima patagónico, calefaccionar los hogares y asegurar la cocción de los alimentos.

La travesía no fue un esfuerzo aislado de la fuerza de seguridad, sino el resultado de un trabajo articulado con el Ministerio de Desarrollo Social provincial. La gestión de esta ayuda estuvo a cargo del Director de Abordaje Territorial de la Zona Norte, quien acompañó la comitiva y sumó a la entrega de la leña dos módulos alimentarios completos, pensados para reforzar la nutrición y aliviar el bolsillo de los residentes del sector, para quienes abastecerse en los grandes centros urbanos supone una logística costosa y desgastante.

Un móvil policial en el ingreso a un establecimiento rural. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Al arribar al paraje, el recibimiento fue el esperado en las zonas rurales de nuestra Argentina: mates de por medio y un profundo agradecimiento. Las familias destinatarias de los elementos de primera necesidad destacaron el compromiso del personal policial y la rápida respuesta del funcionario provincial que gestionó la asistencia. En estos parajes, ver llegar la camioneta de la Policía Rural significa mucho más que control; representa la certeza de que no están olvidados en el mapa.

Pero la misión de la comisión policial no concluyó con la entrega de los suministros. Los efectivos continuaron su recorrido y visitaron la Estancia Golondrina. Al ingresar al casco de la estancia, los uniformados constataron que no se encontraban moradores en ese momento, una situación habitual debido a las dinámicas de trabajo propias del campo, como las recorridas de cuadros o las labores de temporada.

Lejos de dar por finalizada la visita, el personal realizó las averiguaciones correspondientes, apelando al conocimiento de la zona y a la red de contactos que la División Rural construye día a día. Finalmente, lograron establecer comunicación telefónica con el propietario del establecimiento. El estanciero, además de manifestar su tranquilidad y agradecimiento por el patrullaje en sus tierras, ofreció formalmente las instalaciones de la estancia para que el personal policial pueda utilizarlas como base de alojamiento y descanso durante futuras comisiones operativas.

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