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En las instalaciones de la Comisaría Primera de la localidad de Cateta Olivia se presentó el propietario de un local comercial dedicado a la venta de indumentaria y accesorios para motos, autos y ciclismo que realizó una denuncia debido a un hecho de amenazas.
El ciudadano, oriundo de la localidad de Cañadón Seco, comentó que los hechos ocurrieron debido a un desacuerdo por el arreglo de una motocicleta. El trámite se realizó a horas de la noche del martes 27 de octubre y el Juzgado de Instrucción N° 2 tomó intervención en el caso.
De acuerdo con el relato del damnificado, durante la mañana de ayer tuvo un inconveniente con el dueño de un puesto de comida que se encuentra ubicada en las inmediaciones de la plaza “20 de Noviembre”, supo La Opinión Austral.
El puestero quería dejarle una moto para reacondicionar, pero el comerciante no aceptó el trabajo porque, según explicó a la Policía, el hombre se había dirigido a él de mala manera.
Más tarde, cerca de las 17:20, se presentó en el local un vecino al que identificó como limpiavidrios. Llevaba la motocicleta por pedido del puestero y solicitó que le cambiaran el cubreasiento. El comerciante aceptó el trabajo.
Después de unos minutos, el mismo hombre volvió a ingresar a su local comercial que se encuentra en la primera cuadra de la que sería el centro caletense para pedir que le colocaran una manopla en el manubrio y dijo que pasaría a retirar la moto más tarde.
Lo amenazó y se negó a pagarle
Alrededor de las 18 de ese mismo martes, el dueño del puesto de comida se presentó en el local para llevarse el vehículo que ya se encontraba con lo solicitado. En ese momento, el comerciante le pidió que pagara lo que adeudaba, pero el hombre se negó.
De acuerdo con la información que conoció La Opinión Austral, el puestero sostuvo que ya le había abonado todos los gastos a su amigo, quien había dejado la motocicleta. El denunciante dijo que, como el monto pendiente era mínimo, finalmente le entregó el rodado y le pidió que se retirara del local.
Finalmente, cerca de las 21, el hombre volvió y reclamó la cédula de identificación de la moto, cuyo faltante atribuyó al comerciante. El denunciante le explicó que no conocía dónde había quedado su cédula, el hombre reaccionó mal y se fue del lugar tras proferir términos intimidatorios contra el comercio.
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