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SB, un chico de apenas 19 años nacido y criado en Caleta Olivia, se sentó virtualmente frente al Tribunal Oral Federal de Santa Cruz para responder por un delito que suele terminar tras las rejas: la comercialización de estupefacientes.
La historia que llegó a los estrados del juez Mario Gabriel Reynaldi comenzó a gestarse en la tarde del 25 de junio de 2023. No hubo persecuciones de película ni grandes operativos de inteligencia internacional. Todo sucedió a través de la pantalla de un celular. Barrionuevo, utilizando la aplicación Telegram, pactó la venta de una dosis de cocaína
Según pudo saber La Opinión Austral, el lugar de encuentro fue la Terminal de Ómnibus de Caleta Olivia, un punto neurálgico donde el movimiento constante de pasajeros suele servir de camuflaje. Sin embargo, el comprador no era un cliente más, sino un “agente revelador” de la División Narcocriminalidad, una figura legal que permitió atrapar al joven con las manos en la masa.

Al día siguiente, el peso de la ley cayó sobre su domicilio en el Barrio Rotary 23. Allí, los efectivos policiales no solo confirmaron sus sospechas, sino que encontraron el stock de lo que parecía un negocio en expansión: 16 envoltorios de cocaína listos para la venta, plantines de marihuana y sustancia suelta. Lo que para la fiscalía era un caso cerrado de tenencia con fines de comercialización, para la defensa fue la oportunidad de aplicar un instituto jurídico que busca no estigmatizar de por vida a quienes delinquen en su juventud.

Es un joven soltero, pero con la carga de ser padre de dos niños pequeños, uno de ellos un recién nacido de apenas once días al momento de la firma del fallo. Según pudo saber este diario, vive con su madre, no terminó el secundario y sobrevive entre el kiosco de su tío y las “changas” que le permiten sumar unos pesos a la manutención que le pasa su propio padre. Confesó que, si bien hoy no consume, al momento del hecho sí estaba bajo los efectos de las sustancias.

La resolución judicial, lejos de ser un castigo ejemplificador de cárcel efectiva, optó por el camino de la “probation” o suspensión de juicio a prueba. ¿Por qué zafó de la prisión? Fundamentalmente por su edad al momento del hecho -era menor de 18 años- y por carecer de antecedentes penales.

SB deberá depositar 200.000 pesos en cuatro cuotas mensuales a una cuenta de la Justicia Nacional. Pero quizás lo más simbólico sea la carga horaria que deberá cumplir: tres horas semanales de trabajo comunitario no remunerado en el hogar de ancianos “Nuevo Amanecer” si no quiere perder el beneficio de la libertad.

Además, durante un año, el joven estará bajo la lupa de la Prefectura Naval Argentina, ante quienes deberá presentarse cada dos meses para demostrar que mantiene un domicilio fijo, además de cumplir un régimen de conducta.

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